Cap. VII: Conclusiones

 

Los analistas críticos y exégetas de Nietzsche son inmumerables. Sólo seis de ellos, de la envergadura de los seleccionados y con la diversidad de enfoques que tienen nos dan cuenta de que la complejidad que Nietzsche expresa es infinita.  Si se compara la interpretación de un tema en concreto, se verá amplia gama de versiones. Ello es debido a que Niezsche plantea el asunto pero no lo desarrolla, lo deja a medio hacer y entonces da pie para que cada uno de los intelectuales que lo tratan completen el discurso con producción propia. Por otra parte reitera los temas, con cambios o bien directamente con argumentaciones antitéticas. He tratado de acercarme a Nietzsche a través de estos intelectuales que lo han analizado, estudiado, interpretado, creyendo que de este modo podía lograr un mejor entendimiento de lo que Nietzsche quiere decir. Pero está a la vista que lo desplegado es un abanico de interpretaciones diversas, plagadas de subjetividades, que si bien por un lado nos permiten un mejor acercamiento a los textos por otro nos agrega cierta confusión. Si en lugar de ser seis los autores consultados fuesen 12 o 15, esta complicación se multiplicaría, generando más oscuridad al asunto. Además de la cuestión antes indicada de la incompletud del análisis hay que agregar que el estilo de Nietzsche es, además de literario, apologético y además no tiene un desarrollo analítico de sus ideas, sino que como algunos de sus interpretadores dicen, son intuiciones filosóficas expresadas en forma espontánea, y por ello el estilo aforístico.

 

Quiero dejar en claro cuál es mi interés en Nietzsche.  Nietzsche expresa, además de ideas filosóficas sobre el tiempo, el ser, la moral, la verdad, la razón, etc., una idea sociológica muy fuerte, que es la dominación del hombre por el hombre y su autodestrucción. El por qué de este pensamiento es claro: es un enfermo esquizofrénico que proyecta sobre sí y sobre el mundo su violencia interior. Lo que falta saber, y es fundamental para este mundo, es por qué un pensamiento tan destructivo tiene tan espléndida acogida no sólo entre los que ideológicamente se identifican con él, sino en los que están en las antípodas del arco político. Dicho de otro modo, qué es lo que la sociedad occidental tiene de afín con Nietzsche para que las barbaridades que en el orden político y social dice no sean detectadas o denunciada por sus interpretadores.

 

De los seis seleccionados, sólo uno es crítico.  El resto hace apología  del pensamiento nietzscheano. Y esa es problablementa la proporcionalidad respecto al grueso de intelectuales que lo abordan.  Desde una vehemente adhesión hasta un respeto solemne es lo prevalente. Los críticos son pocos, quizás porque muchos de ellos no le asignen envergadura al pensamiento nietzcheano Los seis autores analizados tienen la característica común de no ser de derecha. Uno más, otro menos se alínean desde una democracia como Lowith y Jaspers , una izquierda moderada como Vattimo y Deleuze y una izquierda ideológicamente definida  como Lefebvre y Hinkelammert.  Sin embargo, sólo Hinkelammert enfoca el aspecto político y sociológico de Nietzsche, que es relevante y central en su pensamiento, por las influencias que el mismo tuvo en el nazifascismo y que según Hinkelammert se actualiza en la era del capitalismo salvaje y la globalización, a tal punto que, según Hinkelammert  el ocultamiento de lo que Nietzsche significó para el nazismo tiene que ver con su actual funcionalidad para generar condiciones sociales y políticas favorables a la globalización y la dominación de los pueblos.

 

Pero si nos atenemos a que esta visión edulcorada de Nietzsche viene desde los principios del siglo XX, antes de las dos guerras mundiales, podemos decir que la funcionalidad de Nietzsche está por encima de los procesos políticos y económicos contemporáneos. Karl Jaspers, (1883-1969) Karl Löwith (1897-1973), Henri Lefebvre (1905-1991),  Gilles Deleuze,(1925-1995), Franz Hinkelammert (1931) y Gianni Vattimo (1936) recorren el siglo XX y son claros espejos de la sociedad occidental.

 

Y esto es preocupante, porque lo que se ignora de Nietzsche, mientras se lo ubica como un filósofo rutilante, es lo más terrible que pueda proponer, pronosticar, exponer un hombre que es la destrucción del hombre en medio de una filosofía confusa, enrevesada, a veces absurda que sus exégetas quieren poner en términos lógicos-racionales. No se puede dejar de reconocer algunas cuestiones que tienen que ver con la crítica social. Pero no se necesita ir a los términos exrtemistas que él plantea para entender que la cultura del rebaño o el disciplinamiento social por el terror son estrategias que los dominantes operan sobre los oprimidos.

 

Jaspers interpreta a Nietzsche con la lente de su propia filosofía existencialista y en virtud de que el dilema central de Nietzsche es su propio ser, es que lo mueve a ver en Nietzsche la expresión original de un pensamiento nuevo, que le abre multitud de interrogantes y respuestas. Para Jaspers, Nietzsche es un filósofo excepcional, y por esa excepcionalidad pasa por alto los aspectos sociológicos y políticos que el pensamiento de Nietzsche explicita, y que tuvo y tiene influencias nefastas sobre cualquier territorio autoritario. Lo subjetivo de Jaspers campea sobre todo el análisis de Nietzsche.  No puede ver otra cosa que los hallazgos de Nietzsche sobre la existencia. La dominación la destrucción del otro, la violencia, las deja de lado o bien quedan subrepticiamente incorporadas en la filosofía jasperiana. Jaspers se ocupa de la noción de tiempo histórico, de su soledad, del la enfermedad, del conocimiento, del hombre y su desprecio a la humanidad, de la moral, la verdad y la hermenéutica, la disolución de la razón y la voluntad de poder, sin hacer el mínimo análisis crítico de cada uno de las cuestiones tratadas por Nietzsche.

 

Lowith se preocupa por el nihilismo y lo que Nietzsche representa.  También sobre el manejo del tiempo histórico y su forma de concebir la “inactualidad”, que lo hace a través de la forma de expresarse, esto es el uso de los aforismos. Mientras Jaspers pone a Nietzsche a la cabeza de los filósofos modernos, Lowith entiende que Niezsche es un escritor filosófico. Por eso la forma aforística no le resulta extraña pues le permite expresar intuiciones e imágenes con una belleza perfecta.  Lowith se refiere a las posturas políticas antidemocráticas y autoritarias de Nietzsche, a su odio al trabajo. El ocio permite tener capacidad para la creación y de la mano del ocio está la superioridad de las clases dominantes. Sobre el trabajador, Löwith supo de la militarización que proponía Nitzsche que fue aplicada por el régimen nazi, pero mucho tiempo después de caído el régimen pudo hacer una crítica sobre la responsabilidad de Nietzsche como escritor, ignorando que nunca podía haberse hecho cargo de ello por su enfermedad. 

 

Lefebvre se dedica a analizar las cuatro intempestivas y reconoce que Nietzsche enfrenta el feudalismo bismarkiano con la consagración del patriarcado, las resminicencias del Renacimiento y la Grecia arcaica.  Reconoce Nietzsche que no puede volver al pasado, y por que ello se contenta en ser un hombre teórico que se precipita en el pensamiento analítico.  Trata Lefebvre el problema de la conciencia humana, de la memoria y del olvido.  El hombre es poder y la voluntad de poder es la manifestación del ser. Aparece la idea del holoausto del yo y vuelve al mito dionisíaco, al retorno a sí mismo y a la naturaleza.  Zarathustra es para Lefebvre el otro Nietzsche y dice que lo creó en una especie de alucinación. Lefebvre hace un fuerte desarrollo de la voluntad de poder pero desde el punto de vista de las nociones de fuerzas, que son las que le dan a los seres la potencia para la acción.   La violencia tiene un protagonismo especial en la vida de la humanidad.

 

Deleuze dice que la filosofía moderna vive y tiene vida a partir de Nietzsche. Deleuze analiza lo que es para Nietzsche la filosofía, la crítica de la causalidad, el filósofo como legislador, la dominación del hombre por el hombre.  Dice que Nietzsche es profundamente antidaléctico y niega la dialéctica del amo y del esclavo, que está configurada, según Nietzsche, desde la visión del esclavo.  La  única oposición dialéctica que Nietzsche reconoce a medias es la oposición entre Dionisios y Apolo.   Deleuze se ocupa de la conciencia y las fuerzas y en éstas analiza la relación entre las fuerzas activas y las fuerzas reactivas y que establece la díada dominante-dominado. En este esquema de análisis, la ciencia es una construcción de las fuerzas reactivas, o sea de las fuerzas del resentimiento.  La jerarquía en la organización es de índole natural, u originario. Rescata la facultad de olvidar, si la cual no habría acciones en el presente. Deleuze nos cuenta que en Nietzshe aparece “el sentido externo del dolor”, asociado al placer que genera la crueldad sobre otros, la del sentido del gozo por ver la crueldad ejercida sobre un tercero. (Lo podemos ejemplificar con las fotos de los soldados norteamericanos en IRAK torturando y vejando a los presos y en un tono festivo)

 

Hinkelammert realiza una fuerte crítica al pensamiento nietzscheano y su vigencia actual la adjudica a su utilización por los ideólogos de la globalización en tanto que la ideología que trasmite Nietzsche es funcional a la extrema individualización y la vigencia del capitalismo salvaje.  Hinkelammert interpreta a Nietzsche desde la teología de la liberación que tiene como núcleo ideológico lo opuesto de lo que proclama Nietzsche.  Por eso, y habiendo vivido en su niñez y adolescencia bajo el régimen nazi, lo que lo hace un testigo calificado e indiscutible, vincula directamente al régimen nazi con el pensamiento nietzscheano. Hinkelammert detecta su enfermedad, pero no vincula sus desatinos con ella, aunque hace una verídica descripción de su doble ser.  Destaca la apología de la dominación descontrolada y extrema que surge a lo largo de los textos nietzscheanos..  Critica a los santificadores de Nietzsche que son funcionales a los que lo usan para construir una ideología de la globalización.

 

Gianni Vattimo es el más racional de los analistas, pues no expresa una subjetividad manifiesta tal como aparecen en los otros autores. En un tono aparentemente neutro, analiza la filosofía nietzscheana.  Vattimo es un hermeneuta, La hermenéutica es una escuela que tiene como fundamento el pensamiento nietzscheano y cuyo máximo exponente es Martín Heidegger. Por ende, es lógico entender que la valoración de Nietzsche es de orden superior. Rescata de Nietzsche el haber encarado el estudio de la antigüedad clásica desde una visión original que puso en tela de juicio la visión que occidente tenía de Grecia y lo hace a través de “El origen de la tragedia”. .Vattimo entiende que la crítica a Sócrates es una manera de criticar la filosofía platónica del mundo de las esencias  y de la constucción de estructuras metafísicas. Pone al racionalismo socrático en el inicio de una decadencia que se expresa a tavés de la moral, la metafísica y la cultura cristiana. Vattimo trata de remediar esa forma aristocráica que expresa una antinomia paroxística en una explicación filosófica que enmascara un proceso cultural  que ni Nietzsche ni Vattimo analizan.

Cuando encara el nacimiento del lenguaje Vattimo se asocia al critrio de que los conceptos se an formando en función de la relación de dominio. En tanto que asocia la metáfora a la mentira, reniea de la constucción del pensamiento abastacto que debió tener a la metáfora como elemento auxiliar primordial.  Claro que se detiene y la rescata como fundamental para permitir la creatividad en el pensamiento y en especial en el pensamiento libre. 

 

 

Esta breve síntesis nos permite pasar a comparar  los análisis en algunos puntos específicos, tal como la cuestión judía, el eterno retorno y las ambivalencias o contradicciones en Nietzsche, que nos permiten ver la variación en las apreciaciones en tan sólo seis de sus numerosos analistas.

 

 

LA CUESTIÓN JUDIA

 

Jaspersm Löwith y Lefebvre , dos alemanes y un francés que vivieron en carne propia el nazismo, como opositores intelectuales o políticos,  se reocupan por defender a Nietzsche sobre las acusaciones que pesan sobre él acerca de su responsabilidad en el antisemitismo.  Lowith reconoce que Nietzsche tuvo influencias, pero no lo hace responsable, aunque en un texto posterior y de circulación restringida por haberse publicado en una revista científica, desarrolla una crítica moderada.  Lefebvre encuentra a Nietzsche alejado de la cuestión judía y dice que si fue utilizado por los nazis fue por una interpretación maliciosa de los textos.  Deleuze se preocupa por dejar sentado el aprecio de Nietzsche sobre lo judíos, si bien él se hace eco de la feroz crítica que Nietzsche hace del sacerdote judío que se hace cómplice del esclavo y que luego fue continuado por el sacerdote cristiano. Hinkelammert refuta a todos los autores anteriores y por el contrario dice que en las obras últimas Nietzsche expresa un nuevo antisemitismo, diferente del que existía en ese momento en Alemania, y que tiene mucho más que ver con el antisemitismo que estará vigente en el régimen nazi.

 

 

 

 

EL ETERNO RETORNO

 

Mientras que para Jaspers el eterno retorno es la salida a la incompatibilidad entre las ideas del venir y el ser,  Lowithz lo encara como modo de saldar la circularidad cósmica y el tiempo humano.   En Lefebvre el eterno retorno es un modo de eternizar momentos furtivos, que aparecen en el devenir.  El superhombre se identifica con el todo y el yo cósmico es el que se instala en esa eternidad.

 

 

 

 

LAS CONTRADICCIONES 0 AMBIGUEDADES EN NIETZSCHE

 

Muchos autores comentan que Nietzsche  suele definir algún asunto de una manera y luego en otro escrito decir exactamente lo opuesto. Algunos, como Jaspers , llama a esto “contradicciones”, en el sentido de la contradicción de la dialéctica marxista, aunque a veces aclara que no se procesan dialécticamente. Estas contradicciones son dos modos de pensar diferente acerca de algún tema que conviven en el pensamiento nietzscheano y que aparecen en diferentes momentos, según la circunstancia o su estado anímico, seguramente. Habría que revisar toda la obra de Nietzsche  para asegurar que las oposiciones están juntas en algún momento. Lo que en realidad estaría reflejando, se dé o no esta situación, es el pensamiento esquizo. Jaspers habla claramente de las contradicciones que aparecen a lo largo de la obra de Nietzsche, que en un momento dice algo y luego lo contrario, pero no le parece problemático. Las contradicciones no se vuelven dialécticas, y por lo tanto no entran en un “movimiento fecundo”. No obstante el propone aplicar la dialéctica para llegar a las “ideas claras de Nietzsche” y para ello recorre toda la producción de Nietzsche en busca de esas ideas claras.

 

. Lowith habla de la ambigüedad y reconoce que esa ambigüedad está presente en toda la obra de Nietzsche.  Lefebvre habla de contradicciones en la conceptuación de la relación entre el pueblo o las masas y el capitalismo o burguesía. Considera que no habla de capitalismo y burguesía porque la engloba en la cultura del judeocristianismo y respecto al protagonismo del pueblo o las masas, encuentra  una contradicción en su pensamiento. Mientras que en Zaratustra  dice “aunque muchas veces pasan por buenas para un pueblo, para otro no son más que vergüenza  y burla... Por encima de cada pueblo hay una tabla de valores: es la tabla de sus victorias sobre sí mismo..” [1]Dice Lefebvre que esta postura se acerca al marxismo. Otras veces Nietzsche responde lo contrario: sólo el individuo genial tiene esa capacidad. “Nosotros que indisolublemente percibimos y pensamos, nosotros engendramos sin tregua lo que todavía no es”  (La gaya ciencia)

 

Gilles Deleuze describe la ambigüedad como un estadío en el desarrollo de la esquizofrenia en “El Antiedipo”. Sin embargo, no hay referencia a la ambigüedad en Nietzsche, aunque son claras y abundantes, según lo expresa Jaspers.

Vattimo encuentra la ambigüedad en el desarrollo del concepto del eterno retorno, pero eso es propio de la dificultad propia del concepto y no es la que es característica del pensamiento ambiguo de la esquizofrenia.

 

 

LO QUE NOS DEJA NIETZSCHE

 

La importancia que sus exegetas le dan a su comprensión de lo psicológico está teñido por las preocupaciones científicas existente en el momento en que el incosnciente y la consciencia estaban en el centro del interés.  Veremos más delante de qué manera el patriarcado de Freud se enlaza con el patriarcado de Nietzsche y la correspondencia entre el mito edípico extrapolado por Freud y el mito dionisíaco reverenciado por Nietzsche tiene vinculación con el mundo social en el que ambos crecieron.

 

El problema de la moral que el pretende dilucidar tiene que ver con su propia historia personal , enmarcada en una moral religiosa opresiva y castradora.  Su necesidad de salir de ese sentimiento de opresión y las lecturas que influyeron en él, como La Rochefoucaud y Erasmo, lo llevaron a hacer una transvaloración de los valores, esto es dar una vuelta de 180 grados en los valores de su cultura y romper con todo lo que lo rodeaba.  Tiene la necesidad de reconstruir otra cultura, otra moral y la construye a partir de su misma cultura.  Pero más que una antítesis en el sentido de la dialéctica, se trata de una misma cultura dual en la que él vivió y se constituyó su ser. Nuestra cultura dual, de lo bueno y lo malo, del afuera y adentro y del Dios y el Diablo, es la que lo condiciona.  Por otra parte su esquizofrenia, que a la vez es un modo de salir de la opresión,  le impide ir más allá  de su propia cultura y todo lo que desarrolla conceptualmente está predeterminado por la cultura a la que pertenece.

 

Pero dentro de él hay una psique que no puede procesar elementos de su cultura, porque su ser esquizo no se lo permite: el tiempo histórico, la racionalidad, la vida , el amor, el trascender en el otro.

 

Frente a la imposibilidad de entender el tiempo histórico, el nuestro, cotidiano, el de las naciones y las etnías, el antepone el no-tiempo, el instante o a lo sumo el tiempo circular de la naturaleza.  Por otra parte el esquizo se refugia en la naturaleza y busca fundirse en ella.  La disolución del yo, es otro de los procesos que el esquizo va desarrollando y la relación con los mitos dionisíacos es una manera de que Nietzsche tiene de asumir y proyectar sobre la sociedad esa disolución.

 

La aceptación de este proceso esquizofrénico que Nietzshe proyecta y socializa en su mundo y en el nuestro por parte de la sociedad occidental nos hace pensar que esa  sociedad está apta para recibir estos mensajes y por lo tanto hace es razonable considerar que hay procesos sociales que se corresponden con la esquizofrenia a nivel individual.

 

La obra de Nietzsche es un fuerte alegato contra la racionalidad occidental y en función de ella y de su propia historia desarrolla un discurso antirracional, o irracional. Pero una de las preguntas que se presentan es: ¿lo racional es lo contrario de lo irracional? En términos lógicos podemos afirmar que sí. Pero en lo que Nietzsche en realidad construye es un discurso antiemocional, en donde la racionalidad se expresa en forma extrema en una sociología de la no emocionalidad. Por eso, este discurso irracional de Nietzsche está cargado de toda la racionalidad de occidente.  La racionalidad aplicada a la destrucción del otro, a la apología del egoísmo, a la búsqueda de un líder en un plano de la máxima racionalidad, nos muestra que lejos está de ser irracional. De lo que se trata es de una emocionalidad enferma, que usa la racionalidad en orden a esa racionalidad enferma y que llamamos irracionalidad.  Por  eso se hace necesario analizar el pensamiento Nietzscheano en orden a esa patología, que en el orden psicológico llamamos esquizofrenia y en el orden social todavía no tiene nombre.

 

Aplicando conceptos de Lev Semenovich Vygotsky  se puede enunciar una hipótesis sobre la relación entre  racionalidad y emocionalidad, la esquizofrenia como lógica seudoconceptual y emocionalidad devaluada y la relación con el al autoritarismo como forma social de la lógica seudoconceptual y emocionalidad restringida y manipulada.

 

En otros términos, se puede decir que cuando hacemos oposición entre dos ideas tenemos tendencia a usarlo utilizando el mismo concepto, modificándolo con un “anti” o “i”. Así, para lo racional, lo irracional, para democrático, antidemocrático. Pero en este segundo caso, también tenemos otros conceptos que se oponen a democrático, por ejemplo dictatorial, tiránico, etc.

 

Sin embargo, en el primer caso, nos quedamos con la díada racional-irracional. Así, la locura, es una irracionalidad, o sea falta de razón. Las dictaduras, también apelan a la irracionalidad, pero en este caso lo que llamamos irracionalidad se utiliza como sinónimo de emocionalidad. Se apela a valores y  emociones de la comunidad por medio del discurso político.  Tenemos entonces que la emocionalidad es antagónica a la razón.  Pero esta emocionalidad no es la el individuo maduro y equilibrado, es una emocionalidad devaluada.

 

 Volviendo al individuo, lo que llamamos sinrazón, es en realidad sin-emoción, o una emocionalidad debilitada.  Si encaramos la esquizofrenia en los períodos de latencia  por afuera del brote, veremos que la lógica racional funciona, aunque con un nivel de formación de conceptos o de abstracción deficitario.  Hay una lógica aplicada pero con la utilización de seudoconceptos, según Vygotzky, o interpretación literal de las palabras y dificultad en entender las metáforas.[2]  Pero lo que está bloqueado es lo emocional-afectivo. Lo que son opuestos, en el caso de la esquizofrenia es racionalidad-emocionalidad.  Las dos cuestiones  convergen en la formación del pensamiento y cuando una decae, la otra se fortifica, se expande, pero sin el componente emocional que permite la comprensión y el uso de la metáfora, fundamental para desarrollar el pensamiento abstracto.

 

Aplicando estas ideas a la capacidad para desarrollar organizaciones o estados democráticos o autoritarios, diríamos que en éstos últimos la capacidad de desarrollar metáforas está disminuída, que la irracionalidad de la que se habla en los discursos políticos es una racionalidad minusválida, pero con una lógica aplicada al aparato de la dominación perfecta, y en donde lo que se pone bajo control es el desarrollo de la afectividad  en el plano familiar y social. En las dictaduras, lo que se desarrolla en el manejo político es el uso de los pseudoconceptos y ello favorece la manipulación de la población.  El pueblo se transforma en masa, y la emocionalidad o afectividad deteriorada se expresa en rituales políticos.

 

Los mitos se corresponden mejor con un desarrollo lógico preconceptual. La traspolación de mitos de culturas ya inexistente a una cultura contemporánea muestra la incapacidad para desarrollar nuevas metáforas. 

 

Hay una lógica perfectamente aplicada, y una racionalidad deficitaria por bloqueo afectivo.  Este bloqueo afectivo, cuando hablamos a nivel social, surge de una pauta cultural largamente establecida y profundamente arraigada en la sociedad. La lógica se aplica con rigor en la organización estamental, en donde la dominación está pautada aunque, a veces,  disimulada.  A nivel individual, la lógica se expresa a través del lenguaje (Artaud, Nietzsche) , de la música, de las matemáticas. A través del lenguaje se expresa también la ausencia de afectividad, traducida en violencia y odio respecto al otro individual y social, y que culmina con el sentimiento de muerte.

 

A nivel social, este sentimiento de muerte y destrucción del otro se consagra en el belicismo, el vivir peligrosamente, el ser para la muerte, ideológicamente expresado a través de un discurso lógico y seudoracional.

 

Todo esto expresado a nivel de la conducta y del pensamiento, que en medicina se llama psicopatología, tiene su réplica a nivel orgánico, seguramente.  Esta hipótesis no niega los trastornos orgánicos que se correlacionan con conductas y pensamientos esquizos, sino que pretende decir que  la patología orgánica es consecuencia de la patología social.  Pero como determinar o fijar esta linealidad causal es simplista y rudimentaria, tendríamos que hablar de una multicausalidad dialéctica, en donde todos factores, sean orgánicos, psíquicos o sociales,  se interrelacionan entre sí. El desarrollo de la farmacología que actúa sobre la corteza cerebral modificando  el funcionamiento cerebral y mejorando el estado psíquico del paciente esquizofrénico es una realidad. Pero es también parte de esa realidad que los mejores resultados se dan en un clima de  afectividad reconstruido.

 

 

Pero antes de poder desarrollar esta hipótesis se hace necesario hacer algunos trabajos previos, como es el análisis sociológico y político de “Humano Demasiado Humano”, y un esbozo de cómo se ve a la enfermedad mental en general y la esquizofrenia en particular desde los distintos paradigmas vigentes hoy en occidente, que se desarrollarán en la tercera y cuarta parte de este trabajo.

 

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[1] Lefebvre, “Nietzsche”, op. cit., pag. 27

[2] Esto se desarrollará en la tercera parte.