Cap. 4 . La vida y el padecimiento de
Nietzsche
Federico nació en una familia protestante
y practicante, en donde tanto la familia paterna como la materna tenían la
tradición de ser pastores. Su abuelo paterno, fue pastor dedicado a la vida
religiosa, ocupó cargos importantes en la estructura religiosa luterana y
escribió en época de la revolución francesa libros sobre la vida
cristiana. Su padre , vinculado a la aristocracia prusiana, fue nombrado pastor
en un pueblo alemán, y allí instaló su familia conformada por él, su esposa,
sus dos hermanas solteras, que según el biógrafo eran las que manejaban la
casa, y sus hijos. Federico nace en
1844, Elizabeth en 1846 y Joseph en 1848. El padre, tuvo una caída en 1848, que
le llevó a la muerte un año después. Montinari dice que la historia de la caída
fue una falsificación realizada por la hermana de Nietzsche. Otro biógrafo dirá
que cayó en una fuerte depresión provocada por la derrota de la monarquía en
1848, otros dirán que sufría de “reblandecimiento cerebral”.. Según otros
testimonios habría padecido “perturbaciones psíquicas de tipo epiléptico”[1] En 1850 fallece su hermano
menor, de dos años de edad, en una convulsión, según cuenta el mismo
Nietzsche. Toda la familia, compuesta por la madre, la hermana y las dos tías
se mudan a la casa de la abuela. Y en este ámbito se desarrollará la niñez y
adolescencia de Federico Nietzsche. Sobre
la relación entre Nietzsche y su madre y hermana y cómo pesaban las dos
mujeres en la vida del filósofo, podemos apreciarla en una expresión de
Nietzsche que Mazzino Montinari rescata
poco antes de que apareciera la locura: “Soy un caballero polaco pur
sang, en la que no hay mezcla de sangre decadente, y menos que todo sangre
alemana. Cuando busco lo que me es más radicalmente opuesto ... encuentro
siempre a mi madre y a mi hermana; verme pariente de semejante canaille ha sido
siempre una blasfemia contra mi divinidad ... confieso que la objeción más
profunda contra mi pensamiento del eterno retorno... ha sido siempre el
pensamiento de mi madre y de mi hermana .. ."[2]
Se esperaba de Federico que estudiara
teología, porque lo que se
demandaba de él cuando adulto era
que siguiera la tradición familiar y fuera pastor, como su padre y sus abuelos.
Toda su educación se orienta hacia tal fin. En sus primeros años escolares
tuvo problemas de integración, y dice el biógrafo Ivo Frenzel [3]que
Federico era incapaz de entablar amistades. Fue derivado a una escuela privada
que preparaba a los alumnos para ingresar al instituto catedralicio,
en donde sí pudo encontrar sus primeros amigos. A los ocho años ingresa
a este instituto con numerosas reglas y obligaciones a las que el niño tuvo
dificultad en someterse. Dice el
relator que durante su infancia no pudo disfrutar de los juegos infantiles por
la exigencia familiar, impregnadas de mucha religiosidad y moralidad, que lo
forzaron a un aprendizaje temprano de la lectoescritura. En un ambiente de
beatitud y amor por la música se desarrolla la primera infancia de Nietzche.
Dice Frenzel que “Nietzche iba madurando, convirtiéndose en una persona
seria y reflexiva, buen conocedor de la Biblia y de piedad muy arraigada. Más
tarde escribiría que a los doce años había visto a Dios “en toda su pompa y
esplendor”. [4]Por
esa época se había conformado un grupo de juegos entre él, su hermana y los
dos amigos Wilhelm y Gustav. El
primero, en su autobiografía cuenta cómo Federico era líder del grupo, que
inventaba juegos, que amaba la soledad y que “a ella se entregaba para
rumiar sus pensamientos; en cierto modo huía de las gentes y buscaba la compañía
de la naturaleza, sobre todo si se trataba de parajes grandiosos y bellos”.
Su hermana revela un comentario de Federico, preguntándole a ella si no
le parecía raro que los dos supiesen cosas que los otros niños no sabían.
Dicen este biógrafo que ya en este período, 13 o 14 años, “preludian
toda la temática del futuro: la conciencia de ser diferente, la soledad, el
tema de “Así Habló Zaratustra”, la relación
intensa con el arte, las dificultades de adaptación, su tenencia a erigirse en
jefe de su entorno de simpatizantes, su fina sensibilidad para el lenguaje, e
incluso el motivo del caminante que será tan frecuente en el futuro”
Dice el biógrafo que en esa época padeció enfermedades a menudo, pero
no aclara cuáles. A los 14 años,
por su desempeño escolar recibe una beca en el
instituto Schulpforta que lo aleja de su familia.
Se transcribe en este trabajo un segmento
de su autobiografía en donde se muestra como un chico común, que habla de su
período que va desde los 9 a los 15 años en los que tenía una pasión por el
saber universal sin atender a los juegos propios de la edad. Habla de su interés
por la música, por la composición
musical, por la poesía y la composición de poemas, por el dibujo y la pintura.
Reconoce “vagabundear sin método alguno por todos
los campos del saber”, que le generaba cierto disgusto y lo impulsa a autorestringirse e
imponerse límites. Dice el biógrafo que esta limitación la logra en la
escuela en donde consigue una sólida formación humanística.
Hablando de la escuela Pforta dice Frenzel
“los esfuerzos pedagógicos se encaminaban a que los casi doscientos alumnos
adquieran una formación clásica sólida y desarrollaran y formaran su
personalidad y su carácter. La
laboriosidad , la disciplina y una vida auténticamente espartana eran las
virtudes básicas de la institución; sus métodos eran severos, pero no
opresivos, y sus profesores, muy capacitados , y en algunos casos,
personalidades de renombre”.[5] La escuela ejercía una
disciplina casi militar, y Massino Montinari rescata dos cartas de
Nietzsche en la que decía “justamente esta coerción casi
militar que, en cuanto debe ejercitarse sobre la masa, trata al individuo en
forma deliberadamente fría y superficial, me hizo reencontrarme conmigo mismo.
Contra la uniformidad de la ley, salvé mis inclinaciones y aspiraciones
privadas” y
escribe en 1888: “No alcanzo a ver como un individuo pueda poner
remedio al hecho de no haber frecuentado en el momento justo una buena escuela.
No se conoce a sí mismo; camina en el sendero de la vida sin haber aprendido a
caminar; en cada paso que da pone de manifiesto la flojedad de su musculatura...
Lo más deseable es en todos los casos una
disciplina rigurosa y dura en el momento justo, esto es, en esa edad en
que llena de orgullo e1 ver que se pretende mucho de nosotros, puesto que esto
es lo que distingue la escuela dura, en cuanto escuela buena, de cualquier otra:
que se pretende mucho, y se lo pretende inflexiblemente; que las cosas buenas, más
aún, las excelentes, son pretendidas como cosas normales; que el elogio es
raro, la indulgencia ausente; que la reprobación se hace sentir con severidad y
objetividad, sin tener en cuenta ni el talento ni la procedencia social”.[6]
II. VOCES Y VISIONES EN LA INFANCIA,
ADOLESCENCIA y JUVENTUD
Las alucinaciones visuales y auditivas
junto con el deliro son considerados los síntomas positivos de la
esquizofrenia. Junto con los síntomas
negativos, (grandiosidad, depresión, afectividad plana, ambivalencia, etc.)
constituyen el complejo de síntomas que da la esquizofrenia.
Para Eugene Bleuler los síntomas
positivos son secundarios a los síntomas negativos. Es decir, que después que
estos se instalan, aparecen las voces y visiones. En cambio, para Kurt Schneider
los síntomas positivos son los que permiten diagnosticar la esquizofrenia.
Los documentos que se encuentran al alcance de cualquiera que quiera
comprobarlo revelan que los síntomas positivos se presentan a lo largo de la
vida de Nietzche.
Reconstruir las vivencias de Nietzsche
durante la niñez y la adolescencia se ve entorpecida por la acción de la
hermana Elizabeth, que trató de encubrir todo rastro de enfermedad mental en la
familia. Así, cuenta Montinari que la hermana culpó la muerte del padre a una
caída de la escalera, y del mismo modo . este autor menciona una nota de 1878
en la que podría interpretarse la existencia en su niñez de alucinaciones
auditivas. Esta nota fue publicada en la primera edición de las obras de
Nietzsche en 1897 y eliminada por su hermana Elizabeth en la edición
definitiva. La frase eliminada decía: “en la Neugasse, donde siempre oía
la voz admonitora del padre”
No obstante puntualizar esto, Montinari
quiere destacar que Nietzsche participaba de juegos con otros niños y
adolescentes, practicaba patinaje sobre hielo, natación y era “caminador
infatigable y las excursiones por los
numerosos castillos dispersos por las orillas del Saale constituían para él
acontecimientos memorables” Es manifiesta la intención del biógrafo de atenuar la gravedad de
las alucinaciones auditivas, pero no repara en que uno de las características
del esquizofrénico es que es “un caminador infatigable”.
Alos 12 años
tiene sus primeros dolores de cabeza Comienzan sus jaquecas y por este
motivo el último semestre no puede asistir a clases. El informe de la escuela dice que "Nietzsche fue
enviado a casa para acabar de curarse. Es una persona sana, de complexión
recia, con una mirada sorprendentemente fija, miope y aquejado frecuentemente de
jaquecas pasajeras. Su padre murió joven a causa de un reblandecimiento
cerebral y fue engendrado tardíamente, pues nació cuando el padre ya había
muerto. Todavía no son visibles signos preocupantes, pero es necesario tener en
cuenta estos antecedentes".[7]
Cuáles son signos preocupantes para quien eso escribía, no
lo sabemos. Pero esa frase es una forma de “alerta”.
Montinari
explica la visión de Dios por su educación religiosa. Este autor expresa que
en una nota íntima que data de 1878 Nietzsche escribió “He visto de niño
a Dios en su gloria”. Otro biógrafo, ubica esa visión en los 12 años
de edad.. Y aclara Montinari: “Adviértase cómo la experiencia religiosa,
aquí encubierta por Nietzsche, parece haber tenido casi el carácter de una
alucinación”
En 1866
descubre en una librería “El mundo
como voluntad y representación” de Schopenauer cuyo hallazgo lo relata
así: “Un día, por azar,
hallé en la librería del viejo Rohn el libro, y como poseído lo tomé entre
las manos y lo hojeé. De pronto un extraño espíritu me susurró al oído: llévatelo
a casa “´ [8]
Montinari cuenta que Nietzsche declaró, en el momento de su
demencia, cuando estaba internado en el manicomio de Jena
que desde la edad de 17 años
había sufrido epilepsia pero que
los había tenido en estado de conciencia. [9] Si se trataban de
epilepsia o alguna otra patología del sistema nervioso, o bien pródromo de la
misma esquizofrenia, seguramente podrán dilucidarlo los especialistas.
Cuando en 1969 es designado profesor en
Basilea, a pesar de la alegría de la designación en la familia y los amigos,
Nietzsche manifestaba resignación y tristeza. Dice Montinari que en sus cartas “se
percibía una suerte de resignación
ante el destino. Pero ni siquiera las reflexiones escépticas sobre el hecho ´nada
extraordinario´ de que en el fondo ´simplemente había nacido un nuevo
profesor´”, ni las consideraciones sobre la ´soledad´ y las fatigas que lo
esperaban en Basilea, podían hacer pensar a los parientes y amigos que
Nietzsche se sintiera menos que satisfecho, o directamente asediado por
siniestras apariciones frente a la nueva situación” . Comenta Montinari que a éste período – comienzos de 1869 – se
remonta la anotación de una alucinación, la única que se conoce en forma
inequívoca. Dice Montinari. “En uno de sus cuadernos, Nietzsche escribe:
´¿Lo que temo, no es la espantosa figura detrás de mi silla, sino su voz:
y aun, no las palabras, sino el tono horriblemente desarticulado e inhumano de
esa figura. ¡Si por lo menos hablara, como hablan los hombres!´”.
Esta alucinación se encuentra en un cuaderno que todavía se conserva
lleno de anotaciones filosóficas
normales y dice Montinari que esto debe ser el motivo por el que escapó a la
censura de la hermana. Dice este biógrafo que la grafía es normal
al igual que la puntuación.[10]
Este comentario es interesante, porque muestra la creencia generalizada
que un estado de alucinación altera la forma de escribir y expresar las ideas.
Comenta
este autor “El alcance y la profundidad del trastorno interior de Nietzsche,
la voces que lo habrán alcanzado en la nueva soledad, apenas pueden intuirse a
través de sus anotaciones íntimas. Encontramos aquí -más de lo común –
apuntes autobiográficos (los más importantes, reunidos en un pequeña libreta
desconocida hasta ahora con el título de Memorabilia);
pero es tan sólo un momento; muy pronto el afán de producción “sin la cual
la vida es insoportable”[11],
induce a Nietzsche a remontarse desde la introspección inmediata a la expresión,
a la obra escrita. De sus apuntes referentes a la infancia hemos tenido ya ocasión
de hablar. Nietzsche recuerda la religiosidad y los juegos de la
infancia, los momentos felices de la juventud. Pero piensa que ha recibido una
educación equivocada, que ha sido sometido a una sobrecarga de elementos extraños
a su carácter, que ahora “se revela”. “Me estoy descubriendo a
mí mismo”, escribe. Sus dolores deben ser útiles a los demás, como “la
ejecución de un delincuente”. Quiere “uncir la enfermedad al
arado”. La curación del pesimismo consiste en la decisión de “tragarse
el sapo”, que es la negatividad de la existencia. Esto explica el continuo
retornar de este enigmático apunte: “Sueño del sapo”, un sueño que
remonta a los primeros años de Basilea, que – como por azar – nos ha sido
trasmitido en el relato de una de sus amigas: ´... soñé que mi mano, que
tenía apoyada sobre la mesa, había adquirido de improviso una epidermis vítrea,
transparente; podía verme con claridad los huesos, los tejidos y el juego de
los músculos. De pronto descubrí un grueso sapo sentado en mi mano y al mismo
tiempo experimenté una sugestión irresistible de engullírmelo. Superé mi
atroz repugnancia, y lo tragué a la fuerza´”.[12]
Estos
tramos de la biografía de Montinari nos muestra a un Nietzsche sufriente. Nadie
ha reparado o enfatizado en este problema, que es el problema central del
esquizofrénico: su padecimiento. Los intelectuales que siguen a Nietzsche y que
como Michel Foucault y Gilles Deleuze se ocupan de la esquizofrenia lo hacen
desde una postura excesivamente intelectualizada, y nos muestran la
esquizofrenia como un producto social del capitalismo. El esquizofrénico deja
de ser un ser sufriente, esto no importa. Lo
que interesa es que nos marca una realidad social, y por ende es un ser que
tiene la verdad en sus manos. Hay una utilización ideológica o política de la
enfermedad, que por otra parte no tiene que ver con el capitalismo, porque en
Cuba los informes sobre enfermedad mental de la isla tienen a la esquizofrenia
como principal patología.[13]
Cuando
escribe “Ecce Homo” por 1888, rememora el período del desengaño con todo
el movimiento wagneriano en el que él había trabajado desde que había
conocido a Wagner, profundamente decepcionado por el resultado de los festivales
de Bayreuth, a los que concurría toda a burguesía alemana,
dice: “Los inicios de este libro (“Humano demasiado humano”)
se sitúan en las semanas de los primeros Festivales de Bayreuth: una profunda
extrañeza frente a todo lo que allí me rodeaba es uno de sus presupuestos.
Quien tenga una idea de las visiones que ya entonces, me habían salido a mí al
paso podrá adivinar de qué humor me encontraba cuando un día me desperté en
Bayreuth. Totalmente como si soñase. ¿Dónde estaba yo? No reconocía nada,
apenas reconocí a Wagner. En vano hojeaba mis recuerdos. Tribschen, una lejana
isla de los bienaventurados: ni sombra de semejanza. Los días incomparables en
que se colocó la primera piedra, el pequeño grupo pertinente que
lo festejó y al cual no había que desear dedos para las cosas delicadas: ni
sombra de semejanza. ¿Qué había ocurrido? ¡Se había traducido a Wagner al
alemán! ¡El wagneriano se había enseñoreado de Wagner”. [14]Visiones y sensación de
extrañamiento, de ensoñación, cuyo alcance y `profundidad habría que
discernir con mayor precisión pero que denota su turbación.. En ese estado es
cuando comienza a escribir “Humano demasiado humano” cuyo texto se analizara
en la parte III y que denotan el curso avanzado de la enfermedad.
En una
carta dirigida a Peter Gast, cuando estaba en Sils-María el 14 de agosto de
1881 cuenta su estado anímico y una visión : “El sol de agosto está sobre nosotros, el año corre, un silencio más
grande, una paz más grande recomienzan sobre las montañas y en los bosques. En
mi horizonte se levantan pensamientos que nunca había visto, ¡no los dejaré
traslucir y me mantendré en el seno de una calma impasible! ¡Ah, mi amigo, a
veces me atraviesa la sensación de que después de todo vivo un vida tan
peligrosa porque soy de esa clase de maquinas que pueden EXPLOTAR! La intensidad
de lo que siento me da escalofríos y risa -ya me pasó muchas veces no poder
dejar la habitación, bajo el pretexto risible de que mis ojos estaban
inflamados, ¿de qué? El día anterior a cada una de esas oportunidades,
durante mis vagabundeos, lloraba demasiado, no lágrimas sentimentales, sino de
alegría: y en medio del llanto, cantaba y profería cosas absurdas, colmado de
una nueva visión que tuve antes que todos los hombres.”[15]
En esta
carta Nietzsche describe un estado de ánimo exaltado, sentimientos profundos,
arranques de llanto y risa, y
se reconoce cantando y diciendo cosas absurdas.
Bleuler destacaba en su tratado la facultad de recordar que tiene el
esquizofrénico sobre lo que sucede en un momento de delirio.
Nietzsche en este párrafo nos describe todo lo que pasó por su cabeza y
todas sus reacciones frente a ese momento de delirio.
III. LA
REPRESIÓN
La represión
operaba en todos los ámbitos de la educación de un niño o joven, como es
característica de la cultura europea y en especial alemana de este período. La
conducta disciplinada era un valor, y a lo cual debía someterse todo niño y
adolescente de este período. Los
manuales del Dr. Schreber padre, así lo indica. Una carta escrita por Nietzsche
a su madre cuando apenas tenía 19 años, da cuenta de una borrachera de
Nietzsche mientras cursaba en Pforta, que tuvo una sanción disciplinaria en esa
escuela, pero lo interesante es el texto de la carta ; «He cometido
una falta muy grave y no sé si me lo perdonarás, ni si me lo puedes perdonar.
Tomo la pluma con el corazón oprimido y odiándome a mí mismo, sobre todo
cuando traigo a la memoria nuestros días en común en las vacaciones de Pascua,
tan cordiales y no turbados por una sola estridencia. En resumen, el domingo me
emborraché, y no puedo además aducir
ninguna otra disculpa, sino que no sé lo que puedo resistir y que precisamente
aquella tarde estaba algo excitado». Y concluye la carta de este modo:
«Escríbeme pronto y severamente, pues lo merezco y nadie mejor que yo sabe
hasta qué punto. No hace falta que te asegure los esfuerzos que voy a hacer, ya
que ahora tanto depende de ello. Estaba muy seguro de mí, y he sido sacado de
esta seguridad, aunque de una manera harto desagradable»[16]
Respecto a la represión sexual podemos
referirnos a lo que el padre Daniel Schreber estipulaba en este sentido. Morton
Schatzsman señala que el padre Schreber “nunca apoyó la idea del placer sexual genital, ni
siquiera la mencionó, a no ser para condenarla”[17]
Y advertía el pedagogo : “Llegado el tiempo de ser hombre para el niño,
es deber ineludible de los padres o tutores evitar los peligros resultantes de
un conocimiento casual o fortuito de las relaciones sexuales”[18]
Y advierte: “El carácter moral del niño está expuesto a graves peligros
que emanen de su propio cuerpo . Como resultante éstos pueden ejercer un efecto
devastador sobre el organismo del niño. Me refiero a los impulsos
relacionados con el desarrollo sexual”
[19]
La creencia de que la masturbación
provocaba enfermedades y alteraciones en el carácter estaba muy difundida en el
siglo XIX, no sólo como creencia popular sino en la práctica médica.
Schatzman recopila una lista de los problemas que producía la masturbación
según la época que recogió de escritos médicos en especial de psiquiatras.
La lista es larga, pero para señalar sólo algunas: irritabilidad, carencia de
sentimientos, pérdida de respeto por uno mismo, obsesiones, compulsiones,
holgazanería, ilusiones, aversión al acto sexual, locura, tendencias homicidas
y suicidas, pérdida de memoria, estupidez, asma, disuria, tuberculosis, cáncer,
etc. También señala este autor que se consideraba a la masturbación como
causal de pérdida de vitalidad de la descendencia, que podía provocar la
degeneración racial.[20]
Cuando Nietzsche consulta a un médico, Wagner le envía una carta a ese médico
sugiriéndole que el problema principal de Nietzsche era el onanismo. Incluso él
había aconsejado a Nietzsche casarse, considerando que necesitaba tener una
mujer al lado. Como se verá más adelante, esto estaba relacionado a cierto
comportamiento extraño de Nietzsche.
Es evidente que en la sociedad que le tocó vivir a Nietzsche
la relaciones interpersonales estaban fuertemente sesgadas por el trato formal,
el bloqueo afectivo, la sexualidad negada, la relación con el sí mismo
interceptada. Es importante conocer el medio social y cultural para comprender
lo que pasaba Nietzsche. Pero no alcanza para explicar el problema psicoafectivo
de Nietzsche. Es más, es probable
que hoy, aunque hay aparentemente
mayor liberalidad sexual, se pueden estar formando personalidades con una
conflictividad semejante.
IV. LA
SOLEDAD Y EL AUTISMO
.Montinari
pone de relieve expresiones de Nietzsche volcadas
en Ecce Homo, poco antes de su colapso mental tal como: “Soy la soledad
hecha hombre”:y . “En una edad absurdamente precoz, a los
siete años, sabía ya que nunca jamás me
habría llegado la voz humana”. Aclara que no se sabe qué pasó a esa
edad para sentir la soledad, aunque él rescata dos apuntes autobiográficos
escritos en 1875 y 78 . Cuando tenía 11 años escribe “... en Pobles, cuando lloré sobre
la infancia perdida”. Y a
los 13 : “A los siete años sentía la pérdida de la infancia”.
Por último Montinari indica el aforismo 168 de “El viajero y su sombra”,
“... la
beatitud de la infancia y la pérdida de la infancia, el sentido de lo que es
irrecuperable, como la más preciosa de las posesiones”.[21]
Ivo Frenkel
señala el episodio cuando se asocia a un núcleo de estudiantes en su paso por
la universidad, en el que participa de reuniones y fiestas estudiantiles. Y dice
que el ingreso a este núcleo
mereció una disculpa frente a su madre y su hermana, escribiéndole: “Bien, ya os
veo sacudir la cabeza una y otra vez y proferir exclamaciones de asombro.
Ciertamente comprendo que mi actitud puede causaros extrañeza, pero no os tomo
a mal. ....Como es natural , he meditado a fondo este paso, y me ha parecido
casi necesario a la vista de mi naturaleza”. Frenkel señala que estas justificaciones revelan su
inseguridad y su cálculo al ingresar en este grupo humano. Dice que en realidad
en lugar de atraerle las actividades de este centro, le repelían, le provocaban
hastío. Tan sólo permaneció un año en ese grupo social.
Frenkel
cuenta que cuando Nietzsche encuentra el libro de Schopenhauer
y se embelesa con su pensamiento, se profundiza esta soledad.
Transcribe un texto de Nietzsche: “Por aquel entonces, preso de
algunas experiencias decepcionantes y dolorosas, me encontraba solo, sin
amarras, sin un principio guía, sin esperanzas, sin un solo recuerdo amable.
Del alba al crepúsculo me esforzaba por construir mi propia vida.
Esta es la razón de que rompiera los últimos lazos que me ataban a mi
pasado de Bonn; corté todos lo vínculos entre mi persona y
aquella asociación. En la feliz soledad de mi casa logré encontrarme a mí
mismo y sólo salía de ella para reunirme con mis amigos Mushacke y Von
Gerdorff, que albergaban los mismos propósitos que yo.
Imagínese usted el efecto que en semejante situación, podía causar la
lectura de la obra capital de Schopenhauer. ....El fue el espejo en el que
descubrí reflejada la espantosa grandiosidad del mundo, de la vida y de mi
propio espíritu, la claridad deslumbrante y desinteresada del arte; .... Yo
procuraba y me esforzaba por despreciarme a mí mismo, era amargo, injusto y
desenfrenado en el odio dirigido contra mí. No faltaron tampoco los castigos de
tipo físico; así, por ejemplo durante dos semanas me impuse la obligación de
acostarme a las dos de la madrugada y levantarme a las seis: presa de la
excitación nerviosa, quién sabe a dónde me habría conducido mi locura de no
haber actuado a tiempo los atractivos frívolos e la vida y la necesidad de
dedicarme a un estudio metódico y regular”. [22]
V.. SÍFILIS
Y CASTIDAD
La crianza
de Nietzche se desarrolla en un ambiente sumamente religioso en donde la
castidad era un valor prevalente. Esto se sobreagregaba a la cultura
patriarcal de su época, en donde las relaciones sexuales tenían la única
finalidad de la reproducción y éstas por supuesto dentro del ámbito familiar.
Y esto se relaciona fuertemente con el desarrollo del capitalismo, y la
necesidad de garantizar que la
heredad del patriarca fuese a los hijos auténticos. Es decir, para las clases
medias y medias altas el patriarcado y la castidad tenía una funcionalidad para
garantizar al patriarca capitalista que el heredero del capital fuese de su
propia sangre. Si bien podemos
concluir que en la clase
obrera o pobres en general podría haber una cierta liberalidad sexual, sabemos
que el calvinismo, mucho más severo que el luteranismo en varios aspectos, había
calado muy fuerte en los sectores pobres de la sociedad.
Podemos concluir que el medio en que Nietzsche
se crió y estudió la castidad era un valor y la masturbación era cosa
prohibida.
Sobre su
castidad podemos tomar el conflicto suscitado con su hasta entonces muy amigo
Richard Wagner. Nietzsche se somete a una profunda revisión médica a cargo del doctor
Eiser , el médico le prohíbe por varios años la lectura y la escritura. “Richard
Wagner recibe informaciones acerca del diagnóstico de Eiser y le escribe al médico
que, en su opinión, la causa de la enfermedad de Nietzsche es el onanismo, y
que el cambio operado en el pensamiento de aquél es ´una consecuencia de
tendencias no naturales que apuntan a la pederastía´ Con posterioridad,
en el momento en que Nietzsche se entera de esto (probablemente 1883), califica
las palabras de Wagner de ofensa mortal” "[23].En
una carta a Peter Gast 21 de abril de 1883 relata su distanciamiento con su
hermana y madre, por sus ideas ”también Lou antes de conocerme más cerca tenía de
mí la opinión de que era un carácter vulgar del todo y bajo, “siempre
dispuesto a aprovecharme de los otros para mis fines”; Cosima ha
hablado de mí como de un espía que se introduce en la intimidad de otros y
que, cuando la tiene, hace de ella lo que quiere; Wagner es rico en malas
ocurrencias; pero ¿qué dice Usted del hecho de que intercambiara cartas
(incluso con mis médicos) para manifestar su convicción de que mi cambio de
modo de pensar se debía a vicios perversos, sugiriendo la pederastia?
Finalmente: sólo ahora, tras la publicación del Zaratustra, llegará lo peor,
dado que con mi “libro santo” he desafiado a todas las religiones” Esta
carta la escribe poco después de la muerte de Wagner, ocurrida el día 13 de
febrero de 1883[24]
La castidad
no debiera ser una cuestión extraña si nos atenemos al tipo de educación
recibida por Nietzsche, ya que convivió con cuatro mujeres estrictamente
educadas dentro de las pautas de la
negación y represión absoluta del sexo, y que ello iba acompañado de un alto
grado de misticismo pues recordemos, los abuelos por parte de madre y de padre
eran pastores luteranos, sus tías, hermanas de su padre,
no se casaron y su madre, viuda muy joven tampoco volvió a casarse. Para
completar el cuadro es necesario decir que la hermana de Nietzsche se casó con
un pronazi, y juntos se fueron a Paraguay a fundar una colonia aria. El proyecto
fracasó, el marido falleció y ella, viuda muy joven
tampoco volvió a casarse. La escuela en donde participó era la de la niñez,
catedralicia, y la de la adolescencia un monasterio.
Conociendo la dificultad para establecer relaciones amistosas, y todas las que exhibe en su correspondencia con mucha
distancia afectiva, no sería alocado pensar en la castidad y que por otra parte
la represión sexual se replica en una violencia interior que expresa a lo largo
de todas sus obras.
Sabina
Spielrein [25] analiza el caso Nietzche
como un ejemplo de autoerotismo . Dice Spielrein que su líbido estaba volcada
hacia su persona. Su soledad era
tan profunda, que se creo un amigo ideal, Zarathustra.
Dice que “La nostalgia de un objeto de amor hizo que en su interior
Nietzsche se convirtiese en hombre y mujer al mismo tiempo”, y que ambos
se uniesen en la figura de Zarathustra. Spielrein
habla sobre el concepto de “succión” en Nietzsche, aplicado a las
relaciones humanas, las relaciones entre el hombre y la naturaleza y a distintos
elementos de la naturaleza, similares
a la idea de asimilación que enuncia en la Gaya Ciencia. También el
conocimiento para Nietzsche es
ansia de amor y una manera de succionar. Rescata un pasaje de Zarathustra, en
que poéticamente habla de la relación entre el sol y el mar, en donde
el sol, enamorado del mar, succiona al mar como un niño “El sol
resplandeciente succiona al mar como un amante, y el mar salvajemente agitado se
levanta con mil senos contra el sol, ávido de besos como una mujer estremecida
de amor. La fantasía de succionar el seno indica que el sol, frente al mar, se
comporta como si fuese un niño” Y agrega “Por lo tanto, para el
poeta el continuo deseo de conocimiento no es otra cosa que la nostalgia de la
madre que vive en sus profundidades. Si la madre es su profundidad, la conjunción
con la madre debe entenderse también en sentido auto-erótico, es decir como
unión con uno mismo. En otro pasaje Nietzsche ironiza sobre la prédica del
“amor puro”, del conocimiento puro, o sea libre de todo deseo, que se burla
de él “ocultando a la serpiente bajo los despojos de un dios” Spielrein habla de una identificación de Nietzsche con la
madre, “Con esta conjunción amorosa con la madre, el mismo Nietzsche se
convierte en una madre fecunda, creadora, en continua transformación. Este
sentido del ser-madre se expresa aún más claramente en el siguiente párrafo:
“¡Oh vosotros creadores, hombres superiores! Quien debe parir está
enfermo; pero quien ha parido está impuro. Preguntad a las mujeres: no se pare
por diversión: el dolor hace cacarear a las gallinas y a los poetas. ¡Oh
vosotros creadores, en vosotros hay mucha impureza! Eso significa que debéis
ser madres.´” Y concluye
“Así, como
se ve, a partir del ejemplo de Nietzsche podemos comprender muchas cosas, y creo
que este proceso nos puede aclarar por qué, en los enfermos de demencia precoz
que viven en un estado de aislamiento auto-erótico, observamos con tanta
frecuencia el componente homosexual . Nietzsche se hace mujer porque se
identifica con la madre, y por eso la succiona dentro de sí. A esta determinación
contribuye el hecho de que Nietzsche, a causa del aislamiento auto-erótico,
incluso en su conciencia no vive en el presente sino en la propia profundidad,
que pertenece aún al tiempo en que el niño, que todavía está
insuficientemente diferenciado en su vida sexual, al succionar el seno se
comporta de modo pasivamente femenino ante la madre. Si Nietzsche es femenino,
con respecto a él su madre se comporta como un hombre, y lo mismo hace la
profundidad que más tarde tomará el lugar de la madre, o su “pensamiento
abismal” del cual hablará en seguida, contra el cual lucha como contra sí
mismo. Para Nietzsche la madre es su misma persona, y él es su madre.” [26]
Sobre lo
analizado por Sabina Spielrein debemos puntualizar algunos aspectos. En primer
lugar Sabina fue paciente del Hospital
Burgholzi en 1904 y diagnosticada por Bleuler como paciente esquizofrénica.
Luego fue psicoanalista de la escuela ortodoxa[27]. Por lo tanto puede comprender la soledad y el narcisismo de
Nietzsche con una profundidad y desde una perspectiva que ningún otro pueda
tener. Por otra parte, su análisis
está inscripto en una teoría patriarcal, que es el psicoanálisis freudiano
que ella practicaba. Por lo tanto
la asignación de roles a lo femenino y a lo masculino está inscrito en esta
teoría y en su cultura. Pero hay otra cuestión que es, si se quiere, sorprendente y fuertemente llamativa. Dice: “Nietzsche
se hace mujer porque se identifica con la madre, y por eso la succiona dentro de
sí.” Y lo dice a partir de
textos de Zarathustra. Lo llamativo
no está en lo que dice, sino en la coincidencia en el análisis que Gilles
Deleuze y Félix Guattari hacen del caso Schreber, cuando en un tercer estadío
de la enfermedad, con una energía residual, en donde aparece un proceso de
reidentificación en el esquizo y cuando en un período de curación se ve como
mujer, vestido y adornado con ropas y accesorios femeninos.[28]
Nietzsche se re-identifica en Zarathustra y Sabina Spielrein y ese
aspecto de Zarathustra que analiza Spielrein también merece una alusión al
cambio de identidad sexual.
Es terriblemente patético
que frente a lo que Nietzsche exhibe en forma tan evidente, a través de sus
cartas, sus obras y los testimonios de los que lo conocieron, que el dictamen de
aquella época de que la causa de la locura haya sido una sífilis, haya
motivado un debate académico y que recién en tiempos muy recientes parece que
se ha dejado de lado esta loca
idea. Pero todavía se la encuentra en la mayoría de las biografías. Y esto ha
tenido sustento por el rango de quienes lo propiciaron , y entre los que la han
rechazado y expuesto claramente las razones es el Dr. Leonard
Sax de Estados Unidos que a continuación resumimos.
Se reconoce
a Richard Blunck como el mejor biógrafo de Nietzsche. Muchos otros biógrafos han consultado su trabajo y citarlo
da al dato aplicado un carácter de incontrastable. Blunck dictaminó la sífilis
de Nietzsche en base a un trabajo de Lange-Eichbaum, “Genius, Insanía y Fama”, quien a
su vez reprodujo el libro de Moebius publicado en 1902. Quien replica todos
estos argumentos es Leonard Sax [29]
cien años después. En su artículo va exponiendo los argumentos para desechar
definitivamente la idea de que Nietzsche padeció sífilis, y por lo tanto desaparece una explicación para su
locura afín a los que pretenden ocultar su verdadera enfermedad y la influencia
de esa enfermedad sobre su pensamiento. Seguiremos el orden de su argumentación,
pues es sumamente interesante y la conclusión, categórica.

Nietzsche en el hospicio de Jena
Leonar Sax
Inicia su relato cuando Federico Nietzsche renta un cuarto en Turín, el 5 de
abril de 1888. Cuenta que el dueño de la casa percibe al principio que hablaba
sólo y con voz alta al quedar solo en su habitación, y que meses más
adelante, pedía insistentemente que removieran la pintura de la habitación
para que se pareciera a un templo, bailaba desnudo, etc. El 3 de enero provocó
algún disturbio en la vía pública que originó la intervención de la policía.
Cuenta que tuvo que intervenir el dueño de la casa consiguiendo que lo
liberaran haciéndose responsable
de Nietzsche. Dice Sax que la historia del desmayo en una calle de Turín no está
documentada y que es una historia apócrifa. De ese período datan extrañas
cartas que envió al profesor Jacob
Burkhardt, y a dos amigos. Uno de
éstos, Franz Overbeck fue a Turín
y consiguió que Nietzsche accediera a concurrir al psiquiátrico cercano a la
casa de Overbeck. Aclara Sax que
Nietzsche era un desconocido, y que ello explica el hecho de que su enfermedad
fuera mal diagnosticada. Después de varias semanas y por pedido de su madre,
fue transferido al psiquiátrico de Jena, cerca de la casa de la madre, en donde
fue alojado en una segunda clase por no poder afrontar el costo de una primera
clase. La categoría condicionaba
la hotelería y el nivel de tratamiento. La segunda clase no recibía ningún
tratamiento particular, y una demencia de un hombre de 44 años no era
muy difícil de diagnosticar. Dice
Sax que el diagnóstico fue “dementis paralítica”,
o paresis general del insano, parálisis progresiva o “paretic sífilis”,
forma de sífilis en la que el cerebro es lo más afectado.
Sax describe lo que en ese momento ese tipo se sífilis era mortal y lo síntomas
se daban en la expresión facial, un habla confuso y temblor de la lengua.
En semanas o meses aparecen las convulsiones, con
debilidad (paresis) severa de las extremidades bastante similar a una parálisis.
La muerte ocurre usualmente dentro de los 18 o 24 meses del comienzo de
los síntomas. No había tratamiento efectivo.
Cuando Nietzsche arribó al psiquiátrico, el médico aparentemente
presumiendo que se trataba de una sífilis observó que Nietzsche sacaba la
lengua sin temblor, lo que puso en su informe. Lo único anormal que encontró
era la disimetría en el tamaño de sus pupilas. La
pupila derecha era más grande y más perezosa a los estímulos de la
luz. Esto fue lo anormal, pero los médicos asignaron el problema a la sífilis,
sin saber que este problema lo tenía Nietzsche desde la niñez y que su madre
había consultado a un oftalmólogo cuando
tenía 5 años.[30]
De ese examen surgió que
Nietzsche era miope, más del ojo derecho que del izquierda.
Cuando .tenía 30 años, ya era ciego de ese ojo derecho. La reacción
lenta a la luz se debía a que el ojo estaba dañado.
Comenta Sax que en los casos de migrañas severas suele ocurrir que el
reflejo de la pupila a la luz puede
perderse temporariamente y también hacerse permanente. Pero también agrega
otra posibilidad: la existencia de un tumor sobre el tercer nervio craneal.
Respecto a las ideas extrañas y
alucinaciones que presentaba Nietzsche cuando ingresó al psiquiátrico fueron
consideradas como nuevas, como si antes de su colapso no hubiesen existido.
Y dice Sax que fueron la culminación de un proceso en curso durante
muchos años. El menciona cartas que escribió en 1884 a sus amigos Erwin Rohde
y Paul Laski, en donde manifiesta un estado eufórico y grandilocuente. También
menciona tres líneas encontradas entre los papeles que escribió cuando tenía
24 años: “Lo que yo temo no es la terrible sombra detrás de mi silla,
pero sí su voz.”[31]
En 1884 contó a un amigo que cuando cerraba lo ojos veía fantásticas flores,
enroscándose unas a otra y creciendo constantemente y cambiando de formas y
colores.
Sax reconoce varias posibles causas de la
demencia de Nietzsche, como tumores, hematomas, y otras
que él enumera. Pero, dice, en 1889 se reconocía como causa de la
demencia a la sífilis. Al respecto, menciona lo que una autoridad en el tema,
el Dr. Houston Merritt, señalaba
como signos distintivos de la sífilis: rostro inexpresivo, reflejos
hiperactivos de los tendones, temblor en la lengua
y músculos faciales, impedimento de escritura, y hablar arrastrando las
palabras. Sax dice que Nietzsche no exhibía ninguno de estos cinco síntomas.
“Su expresión facial permanecía vívida y evocativa, sus reflejos eran
normales, el temblor no estaba presente, su escritura a mano en las semana y los
meses después de su colapso era a lo menos tan buena como había sido en años
anteriores, y su habla era fluida, aunque el contenido era ocasionalmente extraño.”[32]
Es más, Nietzsche siguió haciendo su diario y Sax comenta que su escritura
tiene sentido y mordacidad. Después de su muerte este diario fue analizado por
un psiquiatra del asilo de Basilea y reconoció que esa escritura no se conocía
en ningún caso de sífilis y concluyó que el diario era suficiente evidencia
de que Nietzsche no padecía sífilis. Su
madre pidió al psiquiatra de Jena que revisara el cuaderno, que el psiquiatra rechazó porque según él, no había nada
interesante en ellos. Comenta Sax que los pacientes de segunda clase “no
merecían tales atenciones” y remarca que el diagnóstico de sífilis fue
hecho a pesar de y no a causa de la evidencia clínica. Y concluye: “El
diagnóstico fue el resultado de un superficial examen , del error en investigar
su historia médica y psiquiátrica, y la idea, instalada
bastante en 1889, que demencia en la mediana edad del hombre podría ser
asumida como sífilis.”
Sax enfoca ahora en su informe el problema
de la migraña que aquejó a Nietzsche y la particularidad de la lateralidad.
.La migraña de Nietzsche comienza a lo 9 años, y lo obligan a faltar a la
escuela por períodos de una semana o más y se presentaron con síntomas
gastrointestinales. Cuando los dolores eran intensos se tapaba el ojo derecho.
Estos ataques lo obligaron a abandonar su cargo docente y jubilarse
prematuramente. La consulta a un
oftalmólogo a los 34 años diagnosticó ceguera del ojo derecho.
Puntualiza Sax que cuando el dolor de cabeza está asociado a la sífilis,
aparece poco tiempo antes del colapso general, a lo sumo dos o tres meses, de
acuerdo a los datos que él pudo recoger de cuando la sífilis era una
enfermedad común. Entre el primer
dolor de cabeza de Nietzsche y el colapso pasaron 35 años, dato que no tuvieron
en cuenta quienes diagnosticaron sífilis. Tampoco tuvieron en cuenta la
lateralidad, pues es síntoma de la sífilis la bilateralidad.
Otra cuestión que observa este médico es
la sobrevida a partir de la aparición de los síntomas. Lo normal era que no
pasaran los dos años. Sax rescata
el comentario de una visita, (sin indicar nombre) que escribió que no notaba
locura en él y sí una mirada cándida y una respuesta a su saludo
comprensible. Sax trata de
demostrar que en el período que va entre 1900 y 1950 las investigaciones se
orientaron a buscar indicios y demostrar que realmente Nietzsche había tenido sífilis,
pasa a relatar la manera de cómo
se “fabricó” la historia de la sífilis
en Nietzsche, que trataré de resumir. El médico se pregunta por qué se persistió en el
error a la luz de tantas evidencias.
Cuenta que la fama de Nietzsche
había crecido a lo largo de la década del 90 y su misterioso encierro
generaba cierto interés en los
seguidores y adeptos. Su hermana, para disimular el problema de Nietzsche, creó
un culto a su alrededor, vistiéndolo con trajes blancos y haciéndolo aparecer
como un gurú silente, y que su demencia tenía un significado filosófico
profundo. Cuando él muere, se crea entre los seguidores que la demencia de
Nietzsche era una clase de estado superior.[33]
Pero en el reto, el diagnóstico de sífilis había trascendido y su hermana,
temiendo que fuese una mancha para la reputación de su hermano convocó a quien creía una autoridad para que
hiciese una revisión del caso. El médico elegido era el Dr. Paul J. Moebius,
que tenía la costumbre de buscar una figura famosa y mostrar sus partes
insanas. Los registros de los
psiquiatras de Basilea y Jena le fueron entregados, y en base a ellos dictaminó
que e diagnóstico era correcto, y observa el Dr. Sax que este médico no tenía
experiencia en sífilis. Lo único que reconoció Moebius como dato anormal era
el largo período entre el colapso de 1881, con el escrito de Zarathustra , y su
muerte.
Sax menciona dos investigaciones sobre el
problema de la demencia de Nietzsche publicadas antes de la toma del poder por
Hitler. Uno de Kurt Hildebrand, en 1926, que mencionó algunas de las
inconsistencias recogidas luego por
Sax y que esbozó la hipótesis de un tumor benigno. El otro es de Erich Podach,
publicado en 1930, en donde ataca el trabajo de Moebius..Dos importantes libros
analizaron la demencia de Nietzsche y
fueron publicados antes del acceso al poder de Hitler en 1933.
El primero, por Kurt Hildebrandt, fue publicado en 1926. Hildebrandt fue
el primer médico en catalogar públicamente la debilidad de la hipótesis de la
sífilis. El mencionó muchos de
las inconsistencias consideradas arriba, tales como el hecho de que el habla de
Nietzsche y su escritura manual permaneció mucho tiempo intacto por años después
de su colapso, el cual él describió como una pieza de arrogancia filistea, mal
oculto por el discurso médico. El
otro libro fue el de Eric Podach publicado
en 1930. Tomó en cuenta los informes de médicos del hospicio de Jena y concluyó
que el diagnóstico había sido hecho de una azarosa y casual manera. La réplica
no tardó, pues Wilhelm Lange Eichbaum había publicado dos años antes un libro
llamado “Genius, Insanía y Fama” basado en el diagnóstico de Moebius a
quien admiraba. La hipótesis que compartía con este último era que genio e
insanía iban de la mano. Atacó al libro de Podach calificándolo de grotesco,
entre otras cosas, lo que dio origen a una contestación del mismo tenor.
El libro de Lange-Eichbaum pretende
demostrar que Nietzsche se había infectado con sífilis en un burdel de Leipzig
y que dos médicos lo habían tratado. Esto estaba basado en cartas que había
recibido Moebius pero que habían sido destruidas. Esa información la habría
conseguido Lange-Eichbaum a través del hermano del Dr. Moebius y de un hijo de
uno de los médicos involucrados, cuyos nombres no fueron dados a conocer..
Estos datos no documentados, fueron la base de su dictamen. El Dr. Sax cuestiona
este tratamiento de la información, pues no fue incorporada en el informe
original de Moebius así como la
ausencia de los nombres de los médicos aludidos ni qué problema ellos
trataron, etc. Los argumentos de
Lange Eichbaun, según entiende Sax, no iba sólo destinado a probar la
existencia de la enfermedad, sino también a probar que la demencia era causa de
esa enfermedad. Richard Blunck reconocido como el mejor biógrafo de Nietzsche
toma la argumentación de Lange Eichaum como documentada y la incluye en su
biografía de Nietzsche publicada en 1953. Y así el informe de
Lange Eichbaum se hace serio.
Como vemos, estos argumentos desplegados por
Sax lo hace concluir que todo indica
que el curso de la enfermedad de Nietzsche es incompatible con un diagnóstico
de sífilis. Y esto nos lleva a sospechar si no hubo alguna intencionalidad en todo esto. Difícil de
probar, pero no imposible de creer.
Para concluir y dar un punto final a este
asunto, es interesante el comentario atribuido a su amigo Paul Deussen
respecto a la experiencia de Nietzsche en el
burdel y que cuenta así: «Un día fue Nietzsche a Colonia, en
febrero de 1865. Tomó por guía a un mozo al que le pidió que le mostrara las
principales curiosidades de la ciudad, y luego que le indicara un restaurante.
Entonces, éste le condujo a una casa de mala fama. De pronto, me contó
Nietzsche al día siguiente, me encontré rodeado por una media docena de
criaturas vestidas de gasa y lentejuelas, que me miraban ávidamente. En
principio, quedé petrificado. Luego, instintivamente me dirigí hacia un piano
que me pareció el único ser dotado de sentimientos en aquella sociedad, y toqué
algunos acordes. Estos disiparon mi estupor y gané la calle”.
Algunos interpretan que Deussen fue ingenuo
al creerle, pues le atribuyen a Nietzsche una vida sexual de la que no hay ningún
vestigio. Por su ambiente cultural,
por la extrema represión sexual que existía en su cultura y con mayor
intensidad en su familia, por su misticismo, incluso cuando se vuelve ateo, hace
más verosímil la idea de que haya sido un hombre sin ninguna experiencia
sexual, con lo que la idea de la sífilis
aparece entonces como un disparate. Disparate que hoy sigue vigente en muchas
biografías.
VI. LOS
AMORES PLATÓNICOS DE NIETZSCHE
En todas
las biografías consultadas encontramos las historias de tres amores platónicos
y una intempestiva y meramente formal propuesta matrimonial
El biógrafo
Ivo Frenzel cita un enamoramiento de Nietzsche. En el verano de 1866, a los 22 años
se enamoró de una actriz llamada
Hedwig Raabe, que había actuado en Leipzig. El amor que le profesaba era “platónico
y silencioso y le manifestó su pasión con una
cuantas canciones a las que él mismo puso música, enviándoselas a la
dama de sus sueños con una dedicatoria llena de exaltación”[34] Y agrega Frenzel: “Esta
experiencia demuestra y ejemplifica la relación que Nietsche mantuvo siempre
con las mujeres, una relación caracterizada por la inhibición, el
distanciamiento y la falta de compromiso.” . Comenta Montinari que este
episodio ocurrió durante la guerra
austro-prusiana, “Sajonia había
sido ocupada por las tropas prusianas. Los buenos ciudadanos de Leipzig, sin
turbarse demasiado por las alternativas bélicas, concurrían en masa a los
teatros, donde una célebre actriz, Hedwig Baabe, no dejaba de entusiasmarlos
noche tras noche. También Nietzsche, que por otra parte se descubrió en esas
semanas como un “prusiano furioso” y admirador de Bismarck, se contaba entre
los admiradores de la Raabe, y quizás se enamoró un poco de ella “a la
distancia”, como parece revelarlo una carta, extremadamente “filosófica”
con la que dedicó a la bella Hedwig algunos de sus Liede”
En 1868 .Niezsche frecuentaba la casa de un orientalista y su
esposa. Esta, Otillie Wagner, era
hermana de Richard Wagner. Un día
coincidió la visita de éste y tuvo la oportunidad de conocerlo. . Descubrieron
gran afinidad en torno a las ideas de Schopenhauer, que los unieron en un
proyecto común, y que durará hasta 1877 cuando aparece “Humano, demasiado
humano”. [35] En 1869 conoce a Cósima,
compañera y luego esposa de Wagner. Asiste al nacimiento del hijo de ambos,
Sigfrido. Dice Xandru Fernández
que en ese ambiente idílico se le considera una mezcla de amigo, secretario e
hijo adoptivo. Safranski [36]relata
los paseos y las veladas que compartieron juntos e incluso las festividades navideñas que transcurrían en un
clima familiar. Ni Montinari ni Safranski hablan del enamoramiento de Nietsche
respecto a Cósima, .. Pero en forma poética, Lefebvre se refiere a este
enamoramiento de esta manera: “Dieciocho años llena esta asombrosa y
secreta aventura erótica: la persecución de Ariadna. Pero Ariadna mujer metafísica,
secreto de los nacimientos eternos, de las obscuras transiciones entre las
formas, se escapa siempre” Estos 18 años culminan cuando en un momento de
delirio escribe a Cósima un billete[37]:
“Ariadna, te amo. Dionisios”. Montinari menciona que luego del colapso
en Turín Cósima recibe tres
tarjetas en la que se ha convertido en su esposa y que en una hojita, casi
indescifrable dice: "Cósima Wagner es la más excelente de las
mujeres que existen, y yo he interpretado su matrimonio con Wagner, en lo que a
mí respecta, siempre como un adulterio ... el caso de Tristán"[38]
El 11 de
abril de 1876 en Ginebra hace un súbito ofrecimiento de matrimonio a Mathilde
Trampedach, a quien había conocido cinco días antes, ofrecimiento que es
rechazado. [39]
En 1982 hay otra propuesta de matrimonio a Lou Salomé, pero en condiciones muy
especiales. Safranski nos cuenta los entretelones de esta proposición. En 1882
Paul Rée conoce en Roma a una joven rusa de 20 años, Lou Salomé, que
estudiaba en Zurich filosofía y
que había tenido que suspender sus estudios por causa de una enfermedad
bronquial y se alojaba en la casa de Malwida von Meysenbug . Paul Rée se enamoró de ella
y le escribía a Nietzsche de su embelesamiento por su inteligencia y por
saber captar los pensamientos del otro antes que fueran expresados.
Sentía un sensación de embriaguez y quería que Nietzsche viajara a
Roma a conocerla. Dice Sanfraski que estos relatos despiertan la curiosidad y “reavivan sus planes de matrimonio. Desea una compañera
de vida que haga las tareas de la casa, tal como las ha hecho su hermana durante
cierto tiempo, una mujer que desempeñe las funciones de secretaria y que
incluso, a diferencia de su hermana, pueda ser una compañera de diálogo con el mismo nivel intelectual que él. En tales asuntos Nietzsche
a veces puede decidirse con rapidez. Esto se puso de manifiesto, por ejemplo, en
abril de 1876, cuando hizo a Mathilde
Trampedach una proposición de matrimonio casi como un asalto, después de
verse solamente tres veces en sociedad. La mujer rechazó asustada y Nietzsche se replegó de nuevo, como
si nada hubiese sucedido. Ninguna huella de enamoramiento o de sentimiento
fuerte. Con igual rapidez asoma de nuevo en marzo de 1882 la idea de casarse
como reacción ante las noticias que le llegan de Roma.” Asi,
Rüdiger Safranski cuenta que en una carta del 17 de marzo de 1882 a Overbeck
le comenta: “Necesito a una persona joven cerca de mí, que sea
suficientemente inteligente e instruida para poder trabajar conmigo. De cara a
este fin aceptaría un matrimonio de dos años; pero, evidentemente, llegado el
caso habría que tomar en consideración un par de condiciones más»”En
otra carta del 21 de marzo a Paul Rée
le dice: «Saludos de mi parte a esta rusa, si los saludos tienen sentido;
estoy ávido de tal especie de almas. ¡Sí!, en breve me lanzaré al rapto; a
la vista de lo que pienso hacer en los próximos diez años, la necesito. Un capítulo
totalmente distinto es el matrimonio; a lo sumo podría ponerme de acuerdo para
un enlace de dos años»
Nietzsche conoce a Lou Salomé en el mes de abril
y a los pocos días le hace llegar su primera proposición matrimonial a
través del mismo amigo Rée, quien, el ya sabía , estaba enamorado de Lou en
silencio. Lou lo rechaza, alegando
razones económicas pero, para no desairarlo,
junto a Ree acuerdan en incluirlo en el grupo de trabajo y viajes que
ambos habían planeado. Posteriormente hubo una segunda proposición de
matrimonio, en forma directa, a la que Lou rechazó nuevamente. Nietzsche se
resigna a cultivar esta amistad que se prolongará a lo largo de un año. Es sus
cartas a los amigos escribe que se trata de una amistad, que querría tenerla
como discípula y heredera. Si bien el tono en general era distante y formal,
Safranski rescata algunas frases en donde aparece el interés erótico: “Tenía
que callar porque hablar de usted me habría trastornado cada vez que lo
intentara” le escribe a Lou el 27 de junio de 1882. Pocos meses después
ella aceptó una invitación de Nietzsche junto a su hermana Elizabeth a pasar
tres semanas en Tautemburg. Se alojaron en viviendas separadas, para no dar
lugar a comentarios y Lou escribía un diario en forma de cartas para mitigar
los celos de Rée en donde relataba sus actividades al lado de Nietzsche. Lou
escribe: «Durante estas tres semanas hablamos casi hasta morir [...]. Es
curioso que con nuestros diálogos vamos a parar maquinalmente
a los abismos, a unos lugares de vértigo hacia los cuales
uno ha trepado en solitario
para mirar a las profundidades. Hemos elegido siempre caminos de cabras y, si
alguien nos hubiera escuchado, habría creído que estaban conversando dos diablos» Dice Safranski que sus
conversaciones versan especialmente de la muerte de Dios: «Lo común
a los dos es el fundamental rasgo religioso de nuestra naturaleza, el cual quizás
ha hecho su irrupción en nosotros con tanta fuerza porque somos incrédulos en
el sentido más extremo. En el incrédulo la sensación religiosa no puede
referirse a ningún Dios y ningún cielo fuera de sí, donde puedan saldar sus
cuentas las fuerzas formadoras de la religión, tales como la debilidad, el
miedo y la codicia. En el incrédulo la necesidad religiosa [ ...] que ha
surgido a través de la religión, por así decirlo, puede ser arrojada de nuevo
a uno mismo, convertirse en fuerza heroica de su esencia, en el impulso de la
propia entrega a un gran fin».
Safranski
comenta una fuerte disputa entre Lou y Elizabeth a raíz de que en los salones
en los que antes habían participado ambas se denostaba a Nietzsche y Lou, no sólo
no habría salido a defenderlo, sino que habría tomado parte de las calumnias.
.Así se lo contó a Nietzsche, agregando que Lou había calificado a Nietzsche
de hipócrita, que fingía esa amistad pero que pretendía un amancebamiento,
que era egoísta y que la obra mostraba rastros de locura.
En esas
tres semanas en Tautenburg Lou pudo
apreciar con mayor intensidad la personalidad de Nietzsche y cuenta:: «En alguna profundidad escondida de nuestra
esencia nos separan mundos. Nietzsche, a la manera de un viejo castillo, tiene
en su esencia algunos calabozos oscuros y ocultas bodegas que pasan
desapercibidos en un conocimiento fugaz y, sin embargo, pueden contener lo más
auténtico de su persona. Sorprendentemente, hace poco, de golpe pasó con
fuerza por mi cabeza el pensamiento de que alguna vez podríamos enfrentarnos
como enemigos»
Safranski entiende que en Nietzsche existía un estado de enamoramiento
respecto a Lou, pero creo que también
podía haber algo de narcisismo y de competitividad respecto a Rée, que estaba
embelesado con Lou. Safranski
observa que en “Nietzsche el aspecto sensible estaba en juego de una manera
muy ambivalente, ya que después de la ruptura se expresa todo el asco corporal
que había sentido frente a Lou, como en una carta -no enviada- al hermano de
Paul Rée, en la que dice sobre ella: «Esta seca, sucia y maloliente mona,
con sus falsos pechos. ¡Una fatalidad!» (mediados de julio de 1883).[40]
En una serie de cartas publicadas en
“F. Nietzsche, correspondencia” [41]
se puede apreciar la evolución de los sentimientos de Nietzsche respecto a Lou
Salomé. En la carta a Peter Gast e 13 de julio de 1882 escribe: “Lou es
hija de un general ruso y tiene veinte años; es aguda como un águila y
valerosa como un león, y, a la vez, un ser muy femenino y juvenil, que quizá
no viva largo tiempo. Debo su conocimiento a Malwida von Meysenbug y a Rée.
Ahora está en casa de Rée de visita, después de Bayreuth vendrá aquí, a
Tautenburg, y en otoño iremos juntos a Viena. Está preparada de la manera más
asombrosa para mi modo de pensar y la especie de mi pensamiento. Mí querido
amigo, Vd. nos hará a ambos el honor de apartar de nuestra relación la idea de
una relación amorosa. Somos amigos y esta muchacha y su confianza serán
sagradas para mí”
En una carta a Lou de julio de 1882
expresa su alegría por varias circunstancias: por haber terminado el manuscrito
de “La gaya ciencia” y por tener los primeros pliegos impresos de esa
obra y por haber aceptado ella ser su consejera y en forma expresiva y eufórica
le dice: “¡Qué años! ¡Qué tormentos de toda especie, qué soledades
y qué hastío de la vida! Y contra todo ello, casi contra la vida y la muerte,
me he compuesto ésta mi medicina, éstos mis pensamientos con sus pequeñas,
pequeñas franjas de cielo despejado sobre sí. ¡Ay, mi querida amiga! Cuantas
veces pienso en todo ello, me siento trastornado y emocionado, y no sé cómo
todo ha podido lograrse. Compasión por mí mismo y el sentimiento del
triunfador me inundan por completo. Es, en efecto, un triunfo y un triunfo
completo, ya que hasta la salud del cuerpo -yo no sé de dónde- ha salido de
nuevo a luz, y todo el mundo me dice que parezco más joven que nunca. ¡El
cielo me proteja de locuras! Pero, a partir de ahora, en que Vd. me va a
aconsejar, estaré bien asesorado y no tengo que abrigar temor alguno”
Ese mismo
mes escribe a la amiga común Malwida Von Meysembug lo siguiente: "... Lou está ahora unida a mí por una firme
amistad, tan firme como una amistad puede establecerse en la tierra; desde hace
largo tiempo no he hecho mejor adquisición. Estoy, de veras,
extraordinariamente agradecido a Ud. y a Rée por haberme prestado aquí su
ayuda. Este año, que representa una nueva crisis en muchos aspectos principales
de mi vida –“época" es la palabra exacta, un estado intermedio entre
dos crisis, una detrás y otra delante de mí - me ha sido grandemente
embellecido por el resplandor y la gracia de esta alma joven, verdaderamente
heroica. Deseo tener en ella una discípula y, si mi vida no se mantuviera a la
larga, una heredera y alguien que siguiera pensando mi pensamiento”
Y quizás para no dejar lugar a duda de que se trata de una amistad,
agrega: “Dicho sea de paso: Rée hubiera debido casarse con ella, a fin
de evitar las múltiples dificultades de la situación de Lou, y yo, por mi
parte, no hubiera dejado de animarle en este sentido."
De la
fascinación al desengaño en poco menos de seis meses. Después de Su estadía
en Tautenburg, se produce la ruptura entre Lou y Nietzsche y el estado de ánimo
de Nietzsche se expresa en la carta enviada en diciembre del mismo año a
Malwida, en la que le cuenta:"
Muchas cosas coinciden ahora para llevarme al borde de la
desesperación. Y una de ellas es también, no quiero negárselo, mi desilusión
con respecto a Lou Salomé. Un "extraño santo" como yo, que a todas
sus demás cargas y forzadas renuncias ha añadido el peso de un ascetismo
voluntario, de un ascetismo del espíritu difícilmente comprensible, un hombre
que no tiene a nadie que sepa acerca del fin de su vida, un hombre así pierde
indeciblemente, cuando pierde la esperanza de haber encontrado un ser semejante
que arrastra consigo una tragedia análoga y que dirige la vista hacia una
solución también análoga. Lo que Ud. me dice del carácter de L. S. es
cierto, por muy doloroso que me sea el confesarlo. Tal como actualmente se
presenta es aproximadamente la caricatura de lo que yo venero como ideal, y Ud.
sabe bien que es en los ideales donde más agudamente se siente la ofensa. Ud.
me creerá si le digo que no se trata ni por asomo de un problema amoroso, ¿no
es cierto? Y basta sobre este tema, que pertenece a los extravíos de su amigo
Ulises. ¡Si, al menos, fuera más avisado! ¡O si alguien me aconsejara mejor!
Pero un medio ciego vive demasiado en sus sueños, sus necesidades y... sus
esperanzas..."
En carta a Paul Rée, entre diciembre
de 1882 y enero de 1883 dice: “Oiga Vd. cómo considero hoy la cosa. Se
trata de una absoluta desdicha, y yo soy la víctima de ella. En la primavera
creí que existía una persona en situación de ayudarme: para lo cual, desde
luego, hace falta no sólo un buen intelecto, sino además una moralidad de la más
alta especie. En lugar de esto, hemos descubierto una persona que quiere
divertirse y que es lo suficientemente desvergonzada para creer que para ello le
son adecuados los más excelentes espíritus de la tierra. El resultado de este
equívoco es para mí, que hoy más que nunca carezco de los
medios para encontrar una persona de la clase mencionada. Toda la dignidad del
cometido de mi vida se ha hecho problemática, en efecto, por un ser tan
superficial y tan frío como Lou. ¿Quién podía sospechar que sus frases
"heroísmo", "lucha por un principio", su poesía "Al
dolor", sus relatos de las luchas por el conocimiento no eran más que
mentiras? ¿O es otra la verdad? La Lou de Orta era un ser distinto al que yo
volví a encontrar más tarde: un ser sin ideales, sin objetivos, sin deberes...
Ella me dijo a mí mismo que no tenía moral, y yo había creído que, al igual
que yo, tenía una moral más rigurosa que la de cualquier otra persona. Y que
ofrecía a su dios diariamente, de hora en hora, algo de sí en holocausto. Por
ahora lo único que veo es que su único deseo es el goce y la distracción. Y
cuando pienso que en ello entran también los problemas de la moral, me invade,
para decirlo suavemente, la indignación. Lou me ha tomado muy a mal que le
negara el derecho a hablar de "heroísmo del conocimiento", pero debía
ser sincera y decirse: "estoy a mundos de distancia de ello". En el
heroísmo se trata de sacrificio y de deber, del deber de cada día y de cada
hora, y además de mucho más: el alma entera tiene que estar penetrada de una
cosa y ser indiferente frente a la vida y la felicidad. Es esta naturaleza la
que yo creí ver en Lou..."
En un borrador de carta, fechado el
20 de diciembre, se dirige a Lou y a Rée en forma reflexiva y algo triste:
“No
se inquieten demasiado por los arrebatos de mis delirios de grandeza o de mi
vanidad herida: y si por casualidad yo mismo alguna vez hubiera de quitarme la
vida por dichos afectos, tampoco entonces habría demasiado por lo que llorar.
¡Que les importa a ustedes, quiero decir a usted y a Lou, mis fantasías!
Consideren muy mucho entre ustedes que al fin y al cabo soy ya un
medio-inquilino de un manicomio, enfermo de la cabeza, a quien la soledad ha
desconcertado completamente. Por esto he llegado a la comprensible razón de mi
situación, después de haber tomado por desesperación una increíble dosis de
opio: en vez de haber perdido la razón parece que finalmente me viene. Por lo
demás he estado enfermo durante semanas: y si les digo que durante 20 días el
tiempo aquí ha sido como en Orta, mi estado les parecerá más comprensible.
Pido a Lou que me perdone todo -prometo- sólo intentar hacer lo mismo: quizá
tenga la ocasión de perdonarle también algo a ella.”[42]
Además de
mostrar la evolución de su relación con Lou Salomé, estas cartas manifiestan
un discurso formal, afectado, dramático, escenificado. Hasta cuando dice ser medio inquilino de un manicomio parece
ser una sobreactuación de una situación melodramática. Hay falsedad, como
cuando dice que Ree debiera haberse casado con Lou. La misma Lou hace un
comentario revelador. Dice: “Si he de preguntarme qué es lo que, antes que nada, comenzó a afectar
mi disposición interior para con Nietzsche, diré que fue la acumulación
creciente, por parte suya, de insinuaciones destinadas a perjudicar a Paul Rée
ante mis ojos -y el asombro, también, de que pudiese tener este método por
efectivo[43]”
Nietzsche
desarrolla a lo largo de estas cartas un personaje, un Nietzsche que mostraba a
las personas con las que tenía una relación cercana.
Las cuatro
relaciones afectivas que los biógrafos le asignan, la actriz, Cósima, Matilde
y Lou son las únicas reconocidas como que han interesado en alguna medida a
Nietzsche. No aparece el perfil de
Matilde, pero respecto a las otras tres tenemos un común denominador: las tres
estaban relacionadas con el arte, y además compartían ideas y expresaban el
ideal de mujer que se había forjado Nietzsche. Si bien los amigos lo cuentan
como apasionado, muy interesado, y hasta trastornado en el caso de Lou, estos
estado de ánimo no parecen ser originados por una pasión erótica ni si quiera
normal para esa época. Cuenta
Safranski que a principios de los años 70 Wagner, en forma amistosa y con
precaución “había recomendado a Nietzsche como remedio contra la
melancolía y la ofuscación que no cultivara las amistades demasiado íntimas con
los hombres a expensas de las mujeres. «Entre otras cosas me daba cuenta», escribe el 6
de abril a Nietzsche, «de que yo no había tenido en mi vida un trato
masculino como el que usted cultiva en las horas nocturnas[...]. Parece
que al joven señor le faltan mujeres; y esto significa de todos modos [...],
¿dónde tomar y no robar? Por lo demás, en caso de necesidad se podría robar
alguna vez. Trato de decir que debería usted casarse»
. . “ Pero, continúa Safranski,
“en el fondo Wagner persigue otros hilos y manifiesta otras
sospechas. Nietzsche sólo lo supo más tarde, con certeza poco después de la
muerte del compositor, en la primavera de 1883. Sin embargo, ya antes corría el
rumor de que era un hombre afeminado y un onanista crónico, y es muy posible
que Nietzsche tuviera noticias de esto en aquel terrible verano de 1882 en
Tautenburg con Lou Salomé.”
Aparece el tema de la homosexualidad reprimida en varios biógrafos.
Hasta Freud hace un comentario al respecto acerca de dichos no confirmados.
Safranski [44]
cuenta una historia con un poeta ebrio y vagabundo que recitaba sus poemas bajo
las ventanas de las aulas de Pforta,. Tenía mala fama por sus poemas blasfemos
contra el cristianismo y era idolatrado por los alumnos. Estaba sospechado de
tendencias pederastas y a principios de 1864 fue hallado muerto. Nietzsche
participó en la colecta de dinero para una lápida. Dice Safranski que puede haber habido una identificación de
este personaje con lo dionisíaco: “Algunos
suponen que Nietzsche, traumatizado y a la vez fascinado por ello, nunca se
deshizo de este primer avasallamiento por un Dionisos de carne y hueso;
sospechan que el suceso comentado fue la verdadera escena originaria de la
experiencia dionisiaca, a la que después se refiere Nietzsche con anotaciones
susurrantes y atormentado por sentimientos de culpa, como cuando en Ecce homo
escribe: «La certeza absoluta sobre lo que yo soy se proyectaba a alguna
realidad casual; la verdad sobre mí hablaba desde una profundidad estremecedora»
Si se da por obvio que estas «profundidades estremecedoras» se refieren a la
supuesta escena originaria de la seducción (o incluso violación) sexual por
parte de Ortleb y a las tendencias homosexuales que así se despertaron (o
fortalecieron), entonces se encontrará por doquier en la obra el retorno de esta
experiencia, enmascarada a través de imágenes y recuerdos encubridores.
Pero con ello lo monstruoso de la vida, que el pensamiento de Nietzsche
concitaba, se reducirá a la historia secreta de su sexualidad, que de esa
manera se verá convertida en el lugar privilegiado del acontecer de la verdad.
Y en consecuencia la sexualidad pasa a ser la verdad de la persona. Quizá sea
ésta la ficción más prominente de la verdad en el siglo XX, por más que se
difundiera ya en el XIX”
Luego fue Cósima
que en el invierno de 1878-79 tuvo un breve cambio de cartas con la hermana de
Nietzsche, en las que dio desahogo a su resentimiento: “El libro de tu
hermano me ha colmado de disgusto; sé que cuando escribió todas estas cosas
intelectualmente tan insignificantes y moralmente tan deplorables, él estaba
enfermo... al autor de esta obra yo no lo conozco, en cambio a tu hermano, que
nos ha dado tantas cosas maravillosas, lo conozco y lo amo, y sigue viviendo en
mí... con todas sus opiniones (por ejemplo también acerca de los hebreos) él
se está metiendo entre una porción de gentes muy bien organizadas... ¡Pueda
la traición aportar buenos frutos a su autor!”[45]
La incomprensión era, pues, total; y además, Cósima creyó ver en ciertos
aforismos alusiones ruines a hechos personales
La
orientación sexual de Nietzsche se desconoce, pero sí se puede concluir que no
era ni siquiera un heterosexual reprimido. Sí parece haber sido un homosexual
reprimido, que recaló en un onanismo narcisista. Las relaciones heterosexuales las enfocaba desde una pura
utilidad y formalidad social. No obstante, sus exegetas hablan de su pasión por
Lou Salomé y Cósima Wagner.
VII. LA
AFECTIVIDAD PLANA
Hay en la
esquizofrenia una imposibilidad de expresar afectos, lo que no significa que el
esquizofrénico no pueda modificar esa situación a través del tratamiento.
Incluso a través del tratamiento farmacológico.
En el caso
de Nietzsche hay varios indicios que muestran la afectividad plana. “Mirada
sorprendentemente fija” dice el informe de la escuela Pforta, que devela
la inexpresividad del rostro. No
hay en sus escritos personales, las cartas,
un solo párrafo que denote emocionalidad, afectividad. Tan sólo en el período final odio a la madre y
a la hermana, pero por no comprender su divinidad. O cuando se siente
traicionado por Lou Salomé expresa asco por ella. «Esta
seca, sucia y maloliente mona, con sus falsos pechos. ¡Una fatalidad!»[46]
Las cartas son solemnes y distantes, hasta con los amigos.
Los pedido de matrimonio son formales, y además con una finalidad
utilitaria. Todas sus relaciones amistosas están mediadas por una actividad
intelectual.
Por el lado
de los textos, hay algún grado de emocionalidad pero orientado hacia la
exaltación de la violencia y el odio, generalmente utilizando un estilo retórico
o apologético, que evidentemente responde a la búsqueda de impacto en el
lector.
VIII. LA
AMBIGÜEDAD O AMBIVALENCIA
Para
Bleuler la ambivalencia (ambigüedad
para otros) junto al autismo son los síntomas más importantes de la
esquizofrenia. La ambivalencia significa la coexistencia de sentimientos
opuestos, debido a lo que llama “la escisión funcional esquizofrénica”.
Distingue tres variantes de ambivalencias: la ambivalencia afectiva (amor-odio),
la ambivalencia de la voluntad o ambitendencia, (quiero-no quiero) y la
ambivalencia intelectual (ideas
expansivas y depresivas, Dios y el diablo, etc.)[47]
Los filósofos que se analizarán en la cuarta parte
reconocen ambivalencias, ambigüedades y contradicciones. Jaspers reconoce que
Nietzsche tiene ambivalencias pero no las relaciona con la esquizofrenia, a
pesar de ser psiquiatra, quizás porque no reconozca a los síntomas negativos
como básicos en la esquizofrenia. Jaspers encuentra ambivalencia en el tema de
la moral., porque por un lado dice: ¨No
es posible vivir fuera de la moral·[48]
y también “sólo se puede vivir en un modo de pensar absolutamente
inmoral´ O también, la moral significa ¨el último esquema de
interpretación por el cual el hombre se mantiene¨, y lo contrario: ¨con
la interpretación moral el mundo es insoportable[49]
(J 226/7
Jaspers también reconoce ambigüedades en Nietzsche
cuando usa las palabras razón, entendimiento o intelecto, pero, dice, son
desviaciones inevitables porque no hay un metódico desarrollo de los
significados. [50] También reconoce ambigüedades
respecto al hombre superior, al que pondera en los aforismos y rechaza en
Zarathustra. Va en busca de la creación del superhombre desprecia a los hombres
en general y descartando a los héroes
Por un lado Nietzsche
identifica a la
fe en la razón con la fe en Dios y combate a ambas. Pero, por otro lado dice
Jaspers que no descree en forma absoluta de la razón y “exige
asir las cosas con la razón, y del modo más fuerte posible, en lugar de
someterse, cómodamente, en nombre de la ´Providencia´, a la marcha de los
acontecimientos” [51],
Ataca y defiende a la razón, a la
vez, y la argumentación se adecua al oponente. Dice Jaspers que “las
contradicciones no se vuelven dialécticas y, a su modo, son tal como subsisten,
no entrando en un movimiento fecundo. Luego,
el hecho de que Nietzsche pueda decir algo y, más tarde, otra cosa, quizá le
parezca al lector una falta de decisión, por la que todo es posible.
Es necesario agregar, finalmente, que la voluntad sistemática y
organizadora de Nietzsche parecería
poder ser reemplazada por una voluntad de ordenación intelectual”[52]
Lowith señala un párrafo en donde se presenta
el discurso ambiguo: “la
dicha de mi existencia, y quizá su unicidad,
reside en su destino: para expresarlo enigmáticamente, diría que yo he
muerto como mi padre y vivo y envejezco como mi madre.
Este doble origen que deriva, por decirlo así, del vástago más alto y
más bajo de la escala de la vida –al mismo tiempo décadent y comienzo- en
caso de ser algo, explicaría aquello que quizá me distinga: la neutralidad y
la libertad de partido en relación con el problema total de la vida.
Tengo un olfato más sutil que el de cualquier otro hombre para advertir
los signos del comienzo y de la decadencia, y en este punto soy un maestro par
excellence, pues conozco ambas cosas: yo soy ambas cosas.”[53]
La ambigüedad caracteriza la existencia filosófica de Nietzsche, dice
Lowith, sin saber que por los
tiempos en que él escribía esto un siquiatra estaba colocando a la ambigüedad
como uno de los síntomas de la
esquizofrenia. Otras
ambivalencias que expone Löwith las pone de manifiesto a través de ejemplos
tales como combatir al liberalismo y al mismo tiempo la pertenencia a un
partido, la democracia burguesa, y el Estado, propiciaba la vuelta a la barbarie
y a la vez criticó a los héroes de Wagner, predicó la división entre mando y
obediencia y a la vez repudió la cultura del rebaño. La serie de ambivalencias
que Löwith señala serían suficientes para descalificar a cualquier pensador.
No obstante, Löwith las enumera sin tomar nota de las incongruencias
Lefebvre
llama a las ambivalencias “contradicciones” y no percibe la diferencia de
concepto. Respecto a las masas, dice que en Zarathustra hay una apreciación del
pueblo de que lo acercaría al
marxismo porque dice que “por encima de cada pueblo hay una tabla de
valores: es la tabla de sus victorias sobre sí mismo” pero en “La Gaya Ciencia” dice que sólo el individuo puede
generar lo que todavía no es.[54]..”Estas contradicciones
Lefebvre la asigna a un saber especial
Gianni
Vattimo también hace referencia a ambigüedades , tal como la crítica a la
creación de metáforas, y la canonización de verdades absolutas, que estarían
en contradicción con el espíritu dionisíaco y la creatividad. Tambien percibe
una ambigüedad en la idea del eterno retorno de lo mismo al no diferenciar el
sentido cosmológico y el sentido moral. [55]
Vattimo
nos presenta el tratamiento que del eterno retorno de lo mismo hicieran Lowith y
Karl Jaspers como una cuestión fundamental en la filosofía de Nietzsche. Sin
embargo, él opina que existen contradicciones en la obra
del filósofo y el mismo concepto presenta ambigüedades.
La primera ambigüedad que detecta Vattimo estriba en el doble
significado cosmológico y moral. Y
una primera interpretación en su significado
cosmológico es la eterna repetición de lo que acontece y desde el punto de
vista de muchos intérpretes de
esta teoría. Vattimo lo resume como “la idea de que el devenir del
universo no tiene un orden racional, no tiene fines ni etapas sucesivas, no
tiene en fin ningún sentido, sin embargo, puesto que el concepto de una
infinitud de fuerzas es contradictorio y la cantidad de energía sólo puede ser
finita, tal procesos sin finalidad ni sentido no crea nada nuevo, es un
movimiento circular en el que toda situación se repite cíclicamente hasta el
infinito.”[56]
IX. LA
PERDIDA ASOCIATIVA
Toma de Bleuler el concepto de que la
esquizofrenia es “una desgarradura de la mente mucho más profunda que la
disociación: la base de la esquizofrenia es una ruptura dentro del mismo
pensamiento y sentimiento, como, por ejemplo, entre percepción interna y
externa, una falta de ligazón en la asociación de las ideas, que conduce a un
profundo desequilibrio entre el pensamiento y los sentimientos, y . por tanto, a
un desorden de toda la personalidad”
Las esquizofrenias “pierden la frontera del ego”,disuelven su
personalidad “en el mundo de los demás y de los objetos exteriores” Y
concluye: “esta pérdida de identidad puede ser una especie de muerte de la
personalidad”[57]
La falta de capacidad de asociación de
ideas, relacionada según Lev Vigotzski con el déficit en la capacidad de
formar conceptos, se encuentran en Nietzsche en la ordenación de los aforismos.
En la parte III cuando se analizan los aforismos de Humano demasiado humano y La
gaya ciencia, se puede apreciar en la secuencia una situación similar a la que
Lev Vigotzski relata en sus investigaciones sobre la formación de conceptos en
esquizofrénicos.
X. LA
DEPRESIÓN
Soy
incompetente para hablar de los estados depresivos de Nietzsche, salvo señalar
alguna opinión al respecto de algunos de sus biógrafos. Pero creo interesante
transcribir algunas de sus cartas, [58]en
donde aparece una tendencia hacia
ese estado, y que los psicólogos y psiquiatras, si alguno se interesara por
ello, podrían evaluar
correctamente.
El 11
de setiembre de 1873 escribe a Peter Gast: “
[...] Estoy al final de mis treinta años: la “mitad de la vida”, decían
en esa edad en tiempos del milenio y medio; Dante tenía por entonces la visión
de la que habla en las primeras palabras de su poema. Ahora bien llegado a esa
“mitad de la vida”, estoy tan “acorralado por la muerte” que me podría
llevar en cualquier momento: la índole de mi sufrimiento me inclina a pensar en
una muerte súbita, convulsiva (aunque preferiría una muerte
lenta y lúcida que me permita hablar con los amigos, debe ser más dolorosa).
En este sentido ahora me siento como el último de los patriarcas: pero también
porque he realizado la obra de mi vida. Lo sé, derramé una gran gota de aceita
que no podrá ser olvidada. En el fondo, ya hice la prueba de mi consideración
a la vida: muchos la harán todavía. Hasta esta mismo instante mi ánimo no ha
flaqueado bajo los sufrimientos persistentes, me parece que los siento de manera
más serena y condescendiente que durante toda mi vida anterior: ¿a quién
tendría que atribuir esta acción que me ha fortificado y mejorado? No a mis
contemporáneos porque, salvo algunos pocos, todos se mostraron escandalizados y
no temieron hacérmelo sentir. Querido amigo, eche una ojeada a este último
manuscrito sólo para ver si hay rastros de sufrimiento y de opresión: no creo
que los encuentre y mi suposición es ya un signo de que esas consideraciones
necesariamente entrañan fuerzas, y no impotencia y cansancio, que es lo que
buscarán quienes me atacan.
No iré a verlo, a pesar de la
insistencia de Overbeck y de mi hermana: es un estado en el que me parece más
apropiado estar cerca de mi madre, del país natal y de los recuerdos de
infancia. Pero no lo tome como una decisión definitiva e irrevocable. Es
necesario que un enfermo pueda hacer y modificar sus planes de acuerdo con el
tamaño variable de su esperanza. Acabo de terminar mi programa estival: tres
semanas a media altura (en los prados), tres meses en Engadine, el tercero en
las aguas de Saint-Moritz, cuyo mejor efecto se debe sentir en el transcurso del
invierno. Me sentó bien la ejecución del programa: ¡no fue fácil! La
renuncia a todas las cosas -falto de amigos y de cualquier contacto, sin poder
leer libros; todo arte estaba lejos de mí; un cuartito con una cama, alimentación
de asceta (que por otra parte es lo que necesitaba; nada de empacho durante todo
el verano!) -esta renuncia sería absoluta si no continuara ligado a mis
pensamientos (¿qué debía hacer por otra parte?), ciertamente lo más nocivo
para mi cabeza -aún no sé como podría haberlo evitado. Es bastante -para este
invierno el programa será relajarme, descansar de mis pensamientos -lo que no
ha sucedido en años.
El 5 de octubre de 1879, también a
Peter Gast: [...] No se imagina cómo he practicado hasta el final el
programa de ausencia de pensamientos: y tengo razón en serle fiel, porque
“detrás del pensamiento está el diablo” de un furioso acceso de dolor. Tal
fue el costo del manuscrito que le llegó desde Saint-Moritz. Probablemente
nadie lo hubiera querido escribir a ese precio, en el caso de que se pudiera
evitar hacerlo. Ahora con frecuencia su lectura me produce horror, por los
largos apartados y los malos recuerdos. Con excepción de algunas líneas, el
total fue concebido sobre la marcha y esbozado con lápiz en seis cuadernitos:
la transcripción me daba náuseas. Tuve que dejar pasar una veintena de
encadenamientos más largos, desafortunadamente algunos de los más esenciales,
porque nunca tenía el tiempo suficiente para extraerlos del horrible garabateo
en lápiz: lo que ya me sucedió el verano pasado. Después de lo cual, el
encadenamiento de los pensamientos escapa de mi memoria: en efecto tengo que
arrebatar los minutos y los cuartos de hora a la “energía del cerebro” de
la que usted habla, arrancándolos de un cerebro que sufre. A veces me parece
que no podré hacerlo nunca más. Leo su copia y me cuesta entenderme a mí
mismo, de tan agobiada que está mi cabeza.
14 de enero de 1880 a Malwyda von
Meysenburg: Aunque para mí escribir esté entre los frutos rigurosamente
prohibidos, usted, a quien venero como a una hermana mayor, debía recibir una
carta mía -¡y sin duda será la última! Porque el espantoso y casi incesante
martirio de mi vida me hace languidecer en espera de su fin, y según ciertos
indicios la apoplejía liberadora estaría bastante próxima como para confiar
en su llegada. Con respecto al tormento y a la renunciación, puedo comparar mi
vida de estos últimos años con la de un asceta de cualquier época: si bien es
cierto que los mismo años me beneficiaron mucho en cuanto a la purificación y
a la limpieza del alma -y para eso no tuve necesidad ni de religión ni de arte.
(Observará que estoy orgulloso de eso; en realidad, sólo el desamparo total me
permitió descubrir mis propias fuentes de salud.) Creo haber realizado la obra
de mi vida, es cierto que no teniendo un momento de tranquilidad. Pero sé que
para muchos derramé un gran gota de aceite y que les di una señal de ánimo
pacifico y de sentido de la equidad para la elevación de sí mismos. Le escribo
esto como agregado, a decir verdad debería ser pronunciado en el momento de la
conclusión de mi “humanidad”. Ningún dolor ha podido ni podría inducirme
a un falso testimonio contra la vida tal como yo la concibo.
El mismo
mes de enero al doctor O. Eisser:[...]
Para atreverme a escribir una carta, debo esperar cuatro semanas,
como término medio, a que llegue la hora soportable -¡después de lo cual
todavía me queda expiarlo!...Mi existencia es una carga espantosa: la hubiera
rechazado hace mucho tiempo, de no ser por las experimentaciones tan
instructivas en el dominio intelectual y moral, precisamente durante ese estado
de sufrimiento y de renunciación casi absoluta -ese alegre humor, ávido de
conocer, me eleva a alturas donde triunfo sobre cualquier tortura y cualquier
desesperanza. En términos generales, nunca fui más feliz en toda mi vida: ¡así
y todo! Un constante dolor, una sensación parecida al mareo,
durante horas una semiparálisis que me vuelve difícil la palabra, alternando
con accesos furiosos (el último me hizo vomitar tres días y tres noches, ¡esperaba
que viniera la muerte! Permanecer solo y pasearme, aire de altura, régimen en
base a huevos y leche. Cualquier remedio calmante ha sido inútil. El frío me
hace muy mal.”
En las próximas semanas bajaré
hacia el sur para comenzar mi existencia de paseante. El consuelo son mis
pensamientos y mis perspectivas. Durante esos recorridos garrapateo aquí y allá
algo sobre una hoja, no escribo nada sobre mi escritorio, algunos amigos
descifran mis garabatos. A continuación va mi última producción (que mis
amigos terminaron de pasar en limpio): acéptelo con benevolencia, incluso si no
coincidiera en parte con su propia manera de pensar. (No busco “adeptos” -¡créame!-
gozo de mi libertad y deseo ese placer a todos los que tienen derecho a la
libertad espiritual.)
[...] Ya me ha pasado muchas
veces perder durante mucho tiempo el conocimiento. Durante la primavera del año
pasado, en Bâle, me habían desahuciado. Desde mi última consulta mi vida
disminuyó sensiblemente.”
Noviembre, 1880,Genova, a Franz
Overbeck:“[...]
En el presente toda mi capacidad de inventiva y todo mis esfuerzos tienden a
conseguir una soledad de buhardilla, donde las exigencias necesarias y las más
simples de mi naturaleza, como me las han revelado tantos y tantos dolores,
puedan encontrar su satisfacción legítima. ¡Y quizá lo logre! El
combate cotidiano contra mi dolor de cabeza y la ridícula diversidad de mis
estados de angustia exigen tanta atención que corro el riesgo de volverme egoísta
-se trata de contrapesar impulsos muy generales, muy sublimes que me domina a
tal punto que, sin poderosos contrapesos, tendría que volverme loco. Justamente
acabo de salir a flote de un acceso de los más duros, y apenas me he sacudido
una desolación de dos días cuando ya de nuevo mi locura se echa a corre tras
cosas inconcebibles desde el primer despertar, e ignoro si para otros habitantes
de buhardillas la aurora alguna vez iluminó cosas más agradables y más
deseables...”
Mediados de julio de 1881, Sils-Maria, a su madre:“
[...] Considerando la enorme actividad que debe realizar mi sistema
nervioso, me asombra su sutileza y su resistencia maravillosa: largos y pesados
sufrimientos, una profesión inapropiada, ni siquiera una terapéutica
equivocada han podido dañarlo en lo esencial; por el contrario, el año pasado
se afirmó y gracias a él pude producir uno de los libros más valientes, más
elevados y más reflexivos que alguna vez hayan podido nacer de un
cerebro y de un corazón humano. Incluso si hubiera puesto fin a mis días en
Recoraro, hubiese muerto uno de los hombres más inflexibles y mas
circunspectos, y no un desesperado. Mis cefalalgias son muy difíciles de
diagnosticar, y en cuanto a los materiales científicos necesarios para eso, sé
que no importa de qué médico se trate. Sí, mi orgullo científico se ofende
cuando usted me propone nuevas curas y parece creer que yo “me abandono a la
enfermedad”. ¡Téngame confianza también en cuanto a esto! Hace sólo un año
que prosigo el tratamiento y si antes cometí faltas fue por haber cedido y
experimentado lo que otros me aconsejaban con apresuramiento. Así pasó con mis
estadías en Naumburg, en Narienbad, etcétera. Por otra parte, todo médico
comprensivo me dejó entrever que una cura se daría al cabo de muchos años, y
que ante todo me hace falta desembarazarme de las repercusiones graves que
resultaron de los falsos métodos con los que me trataron durante tan largo período...
En adelante seré mi propio medico y quiero que se diga, además, que habré
sido uno de los buenos -y no sólo para mí mismo. En cualquier caso, me preparo
todavía para muchos períodos dolorosos; no se impacienten, ¡se los suplico de
todo corazón! Eso es lo que me impacienta más que mis propios sufrimientos,
porque me prueba qué poca fe en mí mismo tienen mis parientes más próximos.
Quien observara secretamente
el cuidado que pongo en mi cura, en condiciones favorables a mi gran empeño, no
dejaría de felicitarme “
30 de julio, a Franz Overbeck: “Estoy
asombrado, realmente maravillado. -Tengo un predecesor ¡y que uno! Casi no
conocía nada de Spinoza: el que yo lo buscara precisamente ahora fue un “acto
del instinto”. No sólo que su tendencia general es igual a la mía -de
convertir el conocimiento en el mas poderoso de los impulsos- me identifico con
cinco puntos principales de su doctrina: éste, el más inaudito y más
solitario de los pensadores es el más cercano a mí precisamente en esas cosas:
niega el libre albedrío, las finalidades, el orden cósmico/ético, lo no egoísta,
lo malo [...] mi soledad es ahora al menos una soledad a dúo.”
14 de agosto de 1881 en Sils-Maria, a Peter Gast:“A
fin de cuentas -si no pusiera tanta fuerza en mí mismo, si necesitara esperar
la aprobación, el ánimo, el consuelo de afuera, ¡dónde estaría! ¡Quién
sería! Realmente hubo instantes y períodos enteros de mi vida (por ejemplo el
año 1878) en que hubiese sentido un asentimiento, un apretón de manos en señal
de aprobación como el mayor de los consuelos y precisamente entonces, habiendo
podido hacerme un bien, aquellos me dejaron en manos de quien yo creía que podía confiar. En adelante, yo no espero nada
y sólo experimento con tristeza cierto estupor cuando pienso en las cartas que
ahora recibo -todo es ahí tan insignificante, nadie sintió nada por mí, nadie
tiene la menor idea acerca de mí-; lo que se me dice es respetable y
condescendiente, pero distante, distante, distante. Incluso nuestro querido
Jacob Burckhardt me escribe cartitas opacas y pusilánimes.
Pero en
septiembre de 1881 vuelve a entrar en una depresión, y ese mes y en octubre se
ve tentado en tres oportunidades por la idea del suicidio, pero se repone y se
traslada a Génova [59]
En el invierno entre 1882 y 1883 Montinari relata que Nietzsche es presa
de grandes sufrimientos psíquicos , en quiebra con la familia,
atormentado por el resentimiento contra Lou y Rée y más aún en contra de sí
mismo: Transcurre el invierno “en
los umbrales del suicidio”. Y “ es en este invierno cuando nace el
superhombre.”
Del 20 de
diciembre de 1882 es este borrador de carta dirigido a Lou y Rée cuenta:“Esta
tarde tomaré opio hasta perder la razón... No se inquieten demasiado por los
arrebatos de mis delirios de grandeza o de mi vanidad herida: y si por
casualidad yo mismo alguna vez hubiera de quitarme la vida por dichos afectos,
tampoco entonces habría demasiado por lo que llorar. ¡Que les importa a
ustedes, quiero decir a usted y a Lou, mis fantasías! Consideren muy mucho
entre ustedes que al fin y al cabo soy ya un medio-inquilino de un manicomio,
enfermo de la cabeza, a quien la soledad ha desconcertado completamente[60]
En el cuadro
siguiente se puede apreciar la relación entre la entre la fecha
y el tema, y que marca una regularidad en cuanto
a su estado de ánimo.
LAS CARTAS
DE NIETZSCHE Y SU DEPRESIÓN
|
Fecha |
Temas tocado en la carta |
Etapa de su vida |
|
1873 |
Muerte cercana Realizó la obra de su vida. Se siente con un estado de ánimo alto, a pesar de
la críticas de sus contemporáneos. Envía un trabajo Habla sobre su salud |
Edad 29 años. Después de “El origen de la
tragedia” A Peter Gast |
|
Octubre 1879 |
Sus dolores Envía un trabajo Expresa la dificultad para escribir ese trabajo y
para entenderlo luego. Sensación de “agobio” |
Edad 35 años, dos años después de
“Humano...” A Peter Gast |
|
Enero 1880 |
Presiente su muerte cercana Expresa el sentimiento de desamparo Este le permitió purificarse Cree haber realizado la obra de su vida a costa de
su tranquilidad Cree que su obra representa una mancha de aceite Expresa que lo que dice debiera ser pronunciado a
su muerte. |
Edad 36 años. a Malwyda
von Meysenburg |
|
Enero 1880 |
Habla de su enfermedad, de su
dolor y su felicidad. Envía un trabajo. Informa sobre la pérdida de conocimiento. Se siente vitalmente disminuido. |
Al Dr. Eisser, su médico |
|
Noviembre 1880 |
Búsqueda de la soledad Dolor Acaba de salir de un acceso Estado eufórico después del acceso |
a Franz Overbeck: |
|
Julio 1881 |
Sufrimientos Profesión inapropiada Terapéutica inapropiada Resistencia de su sistema nervioso Escribir libro valiente, reflexivo y elevado Alusión a una idea de suicidio anterior Si se hubiese suicidado, hubiera muerto un hombre
inflexible, no un desesperado |
A su madre |
|
Julio 1881 |
Se siente menos solo porque encontró a Spinoza y
“ niega el libre albedrío, las finalidades, el orden cósmico/ético,
lo no egoísta, lo malo· |
a Franz Overbeck |
|
Agosto 1881 |
Ya no espera aprobación de nadie. Sí la esperaba en 1878, de algunos que “me dejaron en manos de quien yo creía que podía confiar. En adelante, yo no
espero nada...” Sin
embargo se queja porque nadie lo estima como él pretende. |
Peter Gast |
|
1882 |
Habla de consumir opio De sus delirios de grandeza De la posibilidad de quitarse la vida Si así ocurriera no habría por qué llorar Se siente inquilino de un manicomio |
38 años. Previo a Zarathustra. Esta carta estaba
destinada a Lou Salomé y Paul Ree pero no fue enviada. |
Estas 9
cartas más las referencias de Montinari nos dan una tonalidad pareja, en cuanto
a su estado de ánimo depresivo, más allá de sus estados de euforia, a lo
largo de los diez años que transcurren entre la carta de 1873 y 1982. Las
referencias a la muerte y al suicidio son constantes, lo que indica que no tuvo
un episodio de intento de suicidio, según indica Montinari, sino que la dea
estaba siempre presente. Como dice
Montinari, la idea de suicidio, la depresión, él
la supera con la idea del Superhombre, que concreta con “Así Hablaba
Zarathustra”. .
XI. LA
GUERRA, EL ODIO, LA VIOLENCIA
Es explícito
su definición de la dominación como el sentimiento esencial básico en el
hombre. Y aquí sería interesante tener las reflexiones del Erich Fromm
respecto al poder en el Miedo a la libertad: cuando respecto a la dominación, la señala como “la perversión de la potencia, del
mismo modo que el sadismo sexual es la perversión del amor sexual”[61] Nietzsche en el aforismo 13 de “La
gaya ciencia” nos habla de la potencia, o el poder o el dominio como un
“sentimiento” esencial, básico del hombre. Podemos ejercer esa potencia
haciendo bien o haciendo mal. La dominación es un hecho natural.
Dice algo llamativo “aún en el caso de que sacrificásemos
nuestra existencia como el mártir en beneficio de la Iglesia, ese sería un
sacrificio en aras de nuestra necesidad de potencia, o encaminado a conservar el
sentimiento de nuestra potencia.” Nos habla como un hecho natural el
martirio que en nuestros días serían los casos de kamikases o los suicidas
fundamentalistas. “Verdad
es que la situación en que nos hallamos al hacer el mal rara vez es tan grata
como aquella en que nos colocamos al hacer el bien y esa es una señal de que
todavía nos falta poder”. El poder está en relación directa con la
capacidad de hacer mal. “Un botín fácil es despreciable para los
caracteres altivos. Lo que en ellos
despierta la satisfacción es el espectáculo de hombres no abatidos que podrían
llegar a ser sus enemigos y el aspecto de todas las posesiones difíciles de
conseguir”. Es lamentable esta frase pues refleja una deshumanización
que solemos ver en soldados imperiales en situación de guerra, en dictaduras
extremas, en el terrorismo de estado.”La compasión es el sentimiento más
grato a los que son poco orgullosos y no abrigan esperanzas de grandes
conquistas; la presa fácil –como el que padece- les resulta seductora.
Se alaba la compasión como virtud de rameras”
Su amor a la guerra se manifiesta en varios
de los aforismos. Y él había vivido los horrores de la guerra de cerca, pues se había enrolado como
enfermero en la guerra franco prusiana. Una carta escrita a su amigo Erwin Rhode
le comenta que se hará enviar por las autoridades al campo de batalla, que es
donde mejor puede ayudar a los heridos. En otra carta escrita a la madre le
escribe: “te envío un recuerdo del campo de batalla, terriblemente desolado, cubierto de
innumerables cuerpos y penetrado de olor a cadáver”[62]
En el aforismo 92 de “La gaya ciencia” exclama: “¡La guerra es madre de todo lo
bueno! ¡ Y por lo mismo es madre de la buena prosa!”
.Asocia a la guerra con lo noble y en el aforismo 329 luego de alabar los
tiempos del ocio, hace un rescate de la antigüedad, que él veneraba y dice:
“El esclavo trabajaba abrumado bajo el peso del sentimiento de que hacía
una cosa despreciable. Hacer era
despreciable. Sólo el ocio y en la guerra hay honra y nobleza.
Así hablaba la preocupación antigua.” Y su amor a la guerra
lo relaciona con el suicidio en el aforismo 338: “Siempre que se declara
al presente una guerra, declárase también entre los hombre más nobles del
pueblo beligerante una alegría que guardan, en verdad, secreta: se lanzan
encantados al encuentro de aquel nuevo peligro de muerte, porque creen haber
hallado, en fin, en el sacrifico patriótico, el permiso que tanto tiempo
ansiaron: la licencia para apartarse de su fin y su objeto; la guerra es para
ellos un rodeo hacia el suicidio, mas un rodeo en que les acompaña la
tranquilidad de conciencia”
. El desprecio por el otro manifiesta su
profunda soledad y su incapacidad de comunicarse con el otro.
El desprecio es la consecuencia del autismo, y de ello deriva la
violencia destructiva hacia el otro. Se puede hacer sistemática a través de la
guerra, y su apología de la guerra es una manera de ejercer esa destrucción.
Pero a través del discurso guerrero expresa su depresión, que se
sintetiza en la vocación de suicidio. En este giro discursivo lo que al final
de cuentas expresa es su imposibilidad de vivir. Pero además muestra la relación
entre violencia y pasividad, agresividad y depresión. Todo este discurso que
parece ideológico está impulsado por su enfermedad, la esquizofrenia. Por eso es difícil distinguir en él el discurso ideológico de la enfermedad. O, al revés, ver
en la enfermedad algún contenido ideológico.
Lo que es culminante en el concepto de la
dominación y la violencia es la frase, hecha famosa por fascistas y nazis, “vive
peligrosamente”. Y así lo expresa enfáticamente: “Porque
creedme,, el secreto para cosechar la existencia más fecunda y el mayor deleite
de la vida está en vivir peligrosamente. ¿Construid vuestras ciudades cerca
del Vesubio! ¡Enviad vuestras naves a mares inexplorados! ¡Vivid en guerra con
vuestros semejantes y con vosotros mismos!¡ Sed bandoleros y conquistadores, si
no podeis ser dominadores y poseedores!”(Aforismo 283)
El odio como un valor aparece en el
aforismo 379. “Gracias a nuestro desprecio nos consideramos los elegidos
de Dios; el sutil desprecio nos place a nosotros, modernos entre modernos; es
nuestro privilegio, nuestro arte, al vez nuestra virtud.
El odio, por el contrario, iguala, pone a los unos enfrente de los otros;
con el odia se honra al odiado y en el odio hay una gran parte de miedo.
Mas nosotros, que no tememos, nosotros, que somos los hombres más
inteligentes de nuestra época, conocemos harto bien las ventajas que como
intelectuales superiores poseemos, para poder vivir descuidados respecto de
nuestra época”
Esto es sólo una pequeña muestra de los
que Nietzsche despliega respecto a la violencia, la crueldad, el odio, el amor a
la guerra, la dominación y opresión, y en todo lo que se encuentra en sus
textos ya no está la mano de la hermana Elizabeth. Recopilar todo lo que en
este sentido ha escrito a lo largo de las innumerables obras nos daría un
compendio nunca escrito sobre las bases morales y filosóficas, o manuales
operativos, al servicio de escuelas de torturadores,
de las fuerzas de tareas, del terrorismo de estado, de los entrenadores para
fuerzas de ocupación, de la ESMA, de la Escuela de Panamá, la Escuela
Francesa, etc, etc. Sabemos que eso
ya lo hicieron los nazis y fascistas, y seguramente algo de ello andará por
el mundo actualmente.
XII. CONCLUSIÓN
Lo
que en el presente trabajo importa, es mostrar una personalidad totalmente
opuesta a la que los que sus familiares y amigos percibían en su trato diario,
e incluso la melancolía, tristeza o depresión
que manifestaba en sus cartas. La
tristeza, languidez, resentimiento, los sufrimientos psíquicos que trasuntan
las cartas no se corresponden con el tono de sus libros, en donde aparece la
grandiosidad, la bizarría y omnipotencia, la violencia, crueldad y egoísmo. Se
diría que son dos personalidades diferentes. No hay correspondencia entre lo
que las cartas reflejan y lo que expresa en los libros.
Y lo que dijo Lou Salomé es una
interesante metáfora para entender a Nietzsche: “Nietzsche, a la manera de un viejo castillo, tiene en
su esencia algunos calabozos oscuros y ocultas bodegas que pasan desapercibidos
en un conocimiento fugaz y, sin embargo, pueden contener lo más auténtico de
su persona”. A través
de sus libros podemos acceder a esos calabozos, lugares escondidos y
secretos, por esa compulsión a expresar lo que le venía en mente y de
la forma que fuera. También por esa necesidad de comunicarlo, como un modo de
expresar al mundo su liderazgo, su visión del futuro, su mundo nuevo.
Podemos apreciar como fueron
evolucionando esos lugares escondidos a través de la producción de su obra a
lo largo del tiempo.
La pregunta es: Los lugares escondidos de los que habla Lou Salomé, ¿es un dato común?¿los
esquizofrénicos tienen lugares escondidos, a los que nadie puede acceder, pero
que sólo ellos pueden insinuar? Esos lugares escondidos, pueden encasillarse en
algunas de las categorías conocidas, como
conciencia, preconciencia, subsconciencia, etc.?
El cuadro general que nos presenta Nietzsche es el de un esquizofrénico
imbuido de la ideología y la cultura de su época, que supo elaborar
intelectualmente los principios filosóficos de esa cultura, demostrando que lo
último que pierde el esquizofrénico es la racionalidad. Teniendo como rasgo
característico esa cultura la perversidad, según pudimos apreciar en el caso
de Sabina Spielrein, podemos asegurar que Nietzsche además de esquizofrénico
era perverso, y ello lo pone de manifiesto en los libros de aforismos “Humano
demasiado humano” y “La gaya ciencia” que se analizarán en la parte
tercera.
BIBLIOGRAFIA
Andreas-Salomé Lou,”Mirada retrospectiva.” edición original al cuidado de Ernst Pfeiffer, trad. A. Venegas, Madrid, Alianza Editorial, 1980. Cap. Vivencia de los amigos en http://www.nietzscheana.com.ar/lou_andreas_salome.htmBleuler, Tratado de Psiquiatría
Ayllón José Ramón, “Nietzsche”,
www.interrogantes.net.
Bleuler, Eugen, Tratado de psiquiatría (2a. ed.) Espasa Calpe. Buenos Aires, 1967. pag 436
Bruun Geoffrey, “La Europa del siglo XIX, FCE, Bs. As. ,1999
Crowcorft Andrew, “La locura Alianza Editorial , Madrid, 1971. pag.41/42
Deleuze y Guattari, “El antiedipo”, op. Cit.
Pag. 27
Fernández
Xandru “Wagner
contra Nietzsche” , http://es.geocities.com/seys_ch/wagner.pdf
Frenzel
Ivo, “Nietzsche”, Biblioteca Salvat, Barcelona , 1985, pag. 24
Fromm
Erich, “El miedo a la libertad”, Ed. Paidós,
Barcelona, 1984, pag186
Jaspers Karl, “Nietzsche” , Editorial Sudamericana, Bs.As.,
Klossowski, Nietzsche y el círculo
vicioso”, Caronte Filosofía, Bs-As- 1995
Lefebvre, H., “Nietzsche ”, FCE, México, 1972
Lefebvre Henri, “Hegel Marx, Nietzsche, Ed. Siglo XXI, 2001
Löwith Karl, “De Hegel A Nietzsche”, Editorial Sudamericana,Buenos Aires, 1968 “
Marietán
Hugo “Nietzsche y la mala conciencia”. Revista Dinámica, Vol.1, Nro. 4
Mazzino
Montinari “Nietzsche” Publicado en Los hombres de la historia, CEAL,
1978, trad. Oberdan Caletti
Morey
Miguel “Nietzsche, una biografía”,Editorial Archipiélago, S.L., 1993
Nietzsche,
F, “Humano demasiado humano”, Ed. Libertador, Bs. As., 2004
Nietzsche,
F, “La Gaya ciencia” , Ed. El Ateneo, 2001, Madrid.
Safranski Rüdiger [Nietzsche y Lou Salomé] Traducción de Raúl Gabas
en SAFRANSKI, R., Nietzsche. Biografía de su pensamiento, Tusquets,
Barcelona, 2001, pp. 263-275.
Sax Leonard, “What was the cause of Nietzsche’s
dementia?” Journal of Medical Biography Volume
11 February 2003 Leonard Sax, MD PhD, is the Executive Director of theMontgomery
Center for Research in Child and Adolescent Development, located in Montgomery
County, Maryland
Schatzsman Morton, “El asesinato del alma”, Siglo XXI, 1991, México
Schreber
Daniel, “Memorias de un enfermo nervioso”. Ed.
Lohle, 1979, Bs. As.
Spielrein,
Sabina, “La destrucción como causa del devenir” (Jb. Psychoanal.
Psychopath. Forsch., 4, 465, 1912) Titulo
Original: Die Destruktion als Ursache des Werdens Traducción del alemán
al italiano de Di Nico La distruzione come causa della nascita publicado
en Giornale Storico di Psicologia Dinamica, Vol 1, Nro. 1, año 1977 Traducción
del italiano al español de Inés Arteaga http://www.elhilodeariadna.com/ariadna_inter/main_articulo_print.asp?ID_Articulo=560
Vattimo Gianni, Diálogo con Nietzsche, ensayos 1961-2000, Paidós Buenos Aires Julio de 2002, pp 31-62
Páginas
web
[1]
www.nietzscheana.com.ar.,
“Cartas”
[1]
http://www.webdianoia.com/contemporanea/nietzsche/nietzsche_cur.htm
http://www.fotograma.com/notas/reviews/3635.shtml
[1]Mazzino
Montinari “Nietzsche” Publicado en Los hombres de la historia,
CEAL, 1978, trad. Oberdan Caletti
[2] Ibíd..
[3]
Ivo Frenzel , “Nietzsche”, Biblioteca Salvat, Barcelona , 1985, pag. 24
[4]
Ivo Frenzel, Ibíd., pag. 25 y sigtes.
[5]
Ivo Frenzel, Ibíd., pag 31
[6]
Montinari, op. Cit.
[7]
Nietzscheana biografia
[8]
Frenzel Ivo, op. Cit, pag. 44
[9]“
El 5 de septiembre de 1889 también Nietzsche declaró en el manicomio de
Jena que había sufrido “estados epilépticos sin pérdida del
conocimiento, desde la edad de los 17 años” . La ausencia de testimonios
contemporáneos acerca de estos ataques en el joven Nietzsche (por ejemplo,
por parte de sus maestros) no basta para invalidar el valor de esa declaración
de Nietzsche, demente, sobre sí mismo: sabido es que durante los primeros
tiempos de su enfermedad tuvo – como por lo demá s ocurre con los
enfermos de este tipo – una representación exacta de su pasado.
No debe olvidarse además, que estos ataques los sufría “sin pérdida
de la conciencia” , es decir, “disfrazados”. A la epilepsia disfrazada
Nietzsche hace remontar, en Aurora,
ciertos fenómenos de la vida religiosa, que él conoció por directa
experiencia personal: como, por ejemplo, el paso de estados de extrema
depresión a estados de exaltación eufórica, de “extremo sentimiento de
bienestar”” Montinari, op. Cit..
[10] Leyendo las memorias de Daniel Schreber se puede apreciar una redacción normal aunque relate disparates.
[11] Bleuler en su descripción de la esquizofrenia incluye el problema de la falta de voluntad en general, pero que a la vez se asocia a una hiperbulia respecto a un asunto determinado, esto es una compulsión a hacer una determinada tarea.
[12]
Montinari, op. Cit. Está presentado como un sueño pero puede haber sido
una alucinación.
[13] El informe sobre “Demanda de atención institucional y psiquiátrica comunitaria” de Hugo R Cervantes Tablada y Xiomara Oliva Ruiz del Hospital psiquiátrico Provincial Comandante Gustavo Machin, Cuba señala que el 48,9% de los ingresos corresponde a esquizofrenia. El resto se reparte entre alcoholismo, trastornos de la personalidad y nerosis, depresión y retardo mental. http/bvs.sld.cu/revistas/san/vol_6_4_02
[14]
www.nietzscheana.com.ar,
textos, “Ecce homo”, “humano demasiado humano”.
[15]
www.nietzscheana.com.ar,
cartas. Bleuler señala como un comportamiento típico del esquizofrénico
pasar del llanto a la risa . “Lo
que el tratado enfatiza es “la pérdida de la capacidad de modulación
emocional, la rigidez afectiva” También
se da el paso “de una
manifestación afectiva a otra” sin causa alguna.
Del insulto a la amabilidad, lágrimas que siguen a una sonrisa. Los afectos y emociones alterados y aquello que debiera
producir una sonrisa produce un llanto.” Parte I, cap. 5
[16]
Miguel Morey “Nietzsche, una biografía”,Editorial
Archipiélago, S.L., 1993
[17]
Schatzman, op. Cit. Pag. 91
[18]
Schatzman, ib. Pag. 90
[19]
Schatzman, Ibíd.. pag. 89
[20]
Schatzman, Ibíd.. , pag 121 y sgtes.
[21] Montinari, op. Cit.
[22]
Frenkel Ivo, pag. 43
[23] http://www.nietzscheana.com.ar/cronologia.htm
[24]
www.nietzscheana.com.ar.,
“Cartas”
[25]
Spielrein, Sabina, “La destrucción como causa del devenir” (Jb.
Psychoanal. Psychopath. Forsch., 4, 465, 1912)
Titulo Original: Die
Destruktion als Ursache des Werdens Traducción del alemán al italiano
de Di Nico La distruzione come causa della nascita publicado en
Giornale Storico di Psicologia Dinamica, Vol 1, Nro. 1, año 1977 Traducción
del italiano al español de Inés Arteaga
http://www.elhilodeariadna.com/ariadna_inter/main_articulo_print.asp?ID_Articulo=560
[26] Esta idea de succión, que está expresivamente descripta en el texto, se corresponde con la idea de “asimilación”, que es la forma de relación entre el más fuerte y el más débil. En el aforismo 11 de la Gaya ciencia dice que que hay una nueva misión imperceptible para ojos humanos que es la de asimilarse el saber y volverla instintivo. En el 118 Fuerte y débil son conceptos relativos”. Habla de placer y deseo del más fuerte y del más débil. El más fuerte placer y deseo de acaparar y asimilar al más débil y de éste el placer y deseo de volverse función ajena
[27] Recordemos que el hospital dirigido en ese entonces por Bleuler, psiquiatra que describió por primera vez la enfermedad esquizofrenia. Sabina Spielrein se recibió de médica y se dedicó a la psiquiatría y como una de la primeras médicas psicoanalistas aportó su teoría de la “destrucción como causa del devenir” que dio pie a Sigmund Freud para desarrollar el concepto de “tanatos” o “instinto de muerte” Por lo tanto este concepto fundamental en la teoría freudiana tiene origen en las lecturas que Sabina tuvo de Nietzsche y su propia historia personal.
[28] Deleuze y Guattari, “El
antiedipo”, op. Cit.
Pag. 27
[29] Leonard Sax, “What was the cause of Nietzsche’s dementia?” Journal of Medical Biography Volume 11 February 2003
Leonard Sax, MD PhD, is the Executive Director of theMontgomery Center for
Research in Child and Adolescent Development, located in Montgomery County,
Maryland
[30] Bleuler también incluye la disimetría pupilar como un síntoma de la esquizofrenia.
[31] Esta alucinación fue relatada por Montinari y transcripta más completa más arriba.
[32] Igual al caso Schreber
[33] Esto sigue vigente y se aprecia en los filósofos que en el siglo XX han analizado sus trabajos.
[34]
Frenzel Ivo, Nietzsche, Ed. Salvat, Barcelona 1985, pag. 45
[35]
Xandrú Fernández cuenta que en el primer encuentro Wagner le expresa a
Nietzsche que él podría ayudarlo en su proyecto. Dice que para
averiguarlo, hay que conocer el proyecto de Wagner que trasciende lo musical
y es en realidad un proyecto político institucional. cultural
y cuenta este autor que Wagner tenía un proyecto político,
tendiente a destruir el orden vigente a los fines de crear un nuevo orden
cultural en el que su obra pudiera ser apreciada y valorada. y necesitaba un
filósofo que lo ayudara a expresar esas ideas. Lo que Wagner pretendía de
Nietzsche era un publicista, un apologista, que mostrara al mundo la relación
de su música con la cultura griega.
[36]
Rüdiger Safranski [Nietzsche y Lou Salomé] Traducción
de Raúl Gabas en SAFRANSKI, R., Nietzsche. Biografía de su pensamiento,
Tusquets, Barcelona, 2001, pp. 263-275.
[37]
Lefebvre, Henri, “Nietzsche”, op. Cit., pag. 77
[38]
Montinari, op. Cit.
[39]
www. http://www.nietzscheana.com.ar/cronologia.htm
[40] Ambivalencia afectiva señalada por Bleuler.
[41]
en F. Nietzsche,
"Correspondencia", ed. Aguilar, Madrid, 1951 (Según la versión
de Felipe González Vicen) http://www.webdianoia.com/contemporanea/nietzsche/nietzsche_cur.htm
[42]
www.nietzscheana.com.,”cartas”
[43] Lou Andreas-Salomé,”Mirada retrospectiva.” edición original al cuidado de Ernst Pfeiffer, trad. A. Venegas, Madrid, Alianza Editorial, 1980. Cap. Vivencia de los amigos en http://www.nietzscheana.com.ar/lou_andreas_salome.htm
[44]
Safranski,op. Cit.
[45]
Montinari, op. Cit.
[46] Carta al hermano de Paul Ree, (mediados de julio de 1883).en Safranski, R., Nietzsche. Biografía de su pensamiento, Tusquets, Barcelona, 2001, pp. 263-275. http://www.nietzscheana.com.ar/safranski_lou.htm
[47] Bleuler, Eugen, Tratado de psiquiatría (2a. ed.) Espasa Calpe. Buenos Aires, 1967. pag 436
[48] Dijimos anteriormente que la ambivalencia es un síntoma de la esquizofrenia. Ver Parte I sobre esquizofrenia.
[49]
Karl Jaspers, “Nietzsche”, pag. 226/7
[50] Ibí., pag. 321
[51] Ibíd.. pag. 319/20
[52] Ibíd.. pag. 321
[53] Lowith, K “De Hegel... Cap. 2 “La tentativa de Nietzsche por superar el Nihilismo.
[54] Lefebvre, “Hegel, Marx, Nietzsche”, pag. 27
[55] Ver Parte IV.
[56] Vattimo Gianni, Diálogo con Nietzsche, ensayos 1961-2000, Paidós Buenos Aires Julio de 2002, pp 31-62
[57] Andrew Crowcorft“La locura Alianza Editorial , Madrid, 1971. pag.41/42
[58]
www.nietzscheana.com.ar
[59]
Dr- Hugo Marietán “Nietzsche y la mala conciencia. Revista Dinámica,
Vol.1, Nro. 4
[60]
www.nietzcheana.com.ar
[61]
Dice Erich Fromm: “La palabra poder tiene un doble sentido.
El primero de ellos se refiere a la posesión del poder sobre
alguien, a la capacidad de dominarlo; el otro significado se refiere a poder
de hacer algo, de ser potente. Este
último sentido no tiene nada que ver con el hecho de la dominación;
expresa dominio en el sentido de capacidad.
Cuando hablamos de impotencia nos referimos a este significado, no
queremos indicar al que no puede dominar a los demás, sino a la persona que
es impotente para hacer lo que quiere.
Así el término poder puede significar cada una de estas do cosas:
dominación o potencia. Lejos
de ser idénticas, las dos cualidades son mutuamente exclusivas.
La impotencia, usando el término no tan sólo con repecto a la
esfera sexual, sino a todo los sectores de las facultades humanas, tiene
como consecuencia el impulso sádico hacia la dominación, en la medida en
que un individuo es potente, es decir, capaz de actualizar sus
potencialidades sobre la base de la libertad y a integridad del yo, no
necesita dominar y se halla exento del apetito de poder. El poder en el sentido de dominación, es la perversión de
la potencia, del mismo modo que el sadismo sexual es la perversión del amor
sexual”. “El miedo a la libertad”, Ed. Paidós, Barcelona, 1984,
pag186
[62]
Morey, “Friedrich Nietzsche, una biografía”
http://librobot.com/ver.php?l=5365&c=Friedrich+Nietzsche&p=1